Epistemología y medicina, tema analizado por especialistas de Italia y México

El pasado 17 de septiembre se reunieron destacados especialistas provenientes de Italia con sus homólogos de México en el Paraninfo del Palacio de la Antigua Escuela de Medicina, para hablar sobre epistemología y medicina; en este primer encuentro que culminó el 19 del mismo mes, estuvo coordinado por los doctores Evandro Agazzi, del Centro de estudios sobre la Filosofía Contemporánea, Universidad de Génova, Italia, y Carlos Viesca Treviño, jefe del departamento de Historia y Filosofía de la Medicina, Facultad de Medicina, UNAM.

En dicha actividad denominada I Encuentro Italo-Mexicano de Epistemología y Medicina se abordaron temas de gran importancia, como: Reflexiones epistemológicas sobre el concepto de tradición en medicina; Medicina tradicional y conocimiento; Medicina y religión; Los santos en la medicina; La curación del cuerpo a través del espíritu; El hombre y la cosmovisión en el Mé xico prehispánico; Las fuentes de la filosofía y de la medicina en el alba del pensamiento griego clásico; Medici na, calendario y adivinación en el México antiguo; Fuerza vital, rol social y medicina; Modelos cognitivos y medicina del futuro, y El médico y el paciente, entre otros.

Al inicio de dicha actividad, el doctor Carlos Viesca Treviño, jefe del departamento de Historia y Filosofía de la Medicina, al inaugurar el encuentro y durante su ponencia, dijo que la epistemología y la medicina, así como su cosmovisión son asuntos relevantes "dado que es lo que nos permite en la actualidad recapacitar sobre muchos aspectos de la medicina frente a un triunfalismo cientificista, frente a una serie de condiciones de carácter neoliberal, en donde el humanismo no cuenta, pues no tiene un significado fundamental y donde nosotros pensamos que sí lo tiene; creemos que el regreso a lo antropológico, a lo antropocéntrico, debe ser una marca fundamental de la ciencia y, particularmente, de las ciencias médicas, sobre todo esencial para la medicina, entendida ésta como ciencia que se está haciendo todos los días, como práctica y como aproximación humana".

Por su parte, el doctor Evandro Agazzi de la Universidad de Génova, destacado filósofo de la ciencia a nivel epistemológico, al hablar de las características del arte médico y su dependencia de la interpretación de la enfermedad, de sus causas y de su sentido, dijo que la medicina científica actual carece de un sentido de la salud, de un sentido de la enfermedad y de un sentido de la práctica médica. Según el especialista, lo importante actualmente es calificar a la medicina como ciencia y no como arte. Esta idea tiene su base histórica; es decir, "desde la época romana, románticamente se llamaba arte a todo lo que tiene relación con la belleza, con la figura estética, con la realidad del libido, con la falta de reglas, con una cierta irracionalidad, con la fuerza de la individualidad que lo puede percibir, con la imposibilidad de establecer reglas, cánones, actuando con los sentidos, a través de los que se alcanza la perfección artística. Pero ahora, el término arte ya no tiene el mismo significado. Por ello, podemos entender el porqué se pensó en olvidar el arte para adoptar el término científiio".

El doctor Agazzi aseguró que antes que la medicina llegara a la altura de la ciencia, se podía tolerar la concepción de que la medicina era o es un arte; es decir, no se sabía y aún se ignora que esta rama del conocimiento está basada en las capacidades personales del médico; el gran médico tiene el ojo clínico, es el que está a la altura de captar ciertos síntomas, de interpretarlos, de ver lo que otros no ven y, por ende, hacer un pronóstico; no hay reglas, no hay bases, o si las hay están sustentadas en una base empírica. Es importante decir que el genio médico como el genio artístico recae en quien tiene creatividad, pues la medicina es una práctica que almacena las experiencias dentro de un marco de interpretación personal.

El ponente aseguró que el concepto de arte, que se ha trasmitido a lo largo de la tradición y la cultura de occidente, puede identificarse con el concepto un tanto romántico de genialidad. De esta manera, dijo que "es urgente regresar al origen de nuestra tradición; es decir, a la tradición griega, para ver que arte y ciencia no son sectores separados, sino únicamente dos aspectos distintos y tenuemente separados, pero dentro de un marco común al que llamamos ciencia; porque arte, en el sentido clásico, es una norma particular de la ciencia, como dijo Aristóteles; y que siguió durante toda la tradición de occidente hasta el Renacimiento, momento en que se le comenzó a llamar ciencia".

Finalmente, al hablar del concepto de salud, el doctor Agazzi mencionó que hay una especie de reivindicación del sistema médico, de la condición primaria de la naturaleza y de la relación entre arte y ciencia. "El estado de salud es el estado natural de cualquier gente; es decir, la mejor calidad de su vida. Salud es calidad. La lucha contra la muerte cabe dentro de la idea que la medicina se propone: la salud. Además, aseguró que no se puede caracterizar a la medicina sin caracterizar a la enfermedad, pues esta última es la negación de la salud; entonces, el fin del arte médico es realizar, a través del arte, un estado natural de la salud. Para definir a la medicina hay que definir a la enfermedad, y para definir a ésta, hay que conocer la salud"; entonces, concluye el doctor Evandro Agazzi, no hay medicina que pueda instaurarse fuera de una interpretación del hombre, de una antropología filosófica (área que concibe al hombre como una unidad de materia y espíritu), porque según lo que se piensa del hombre es lo que provoca que exista una u otra medicina en el sentido científico, quehacer éste concebido como arte.

En este interesante e importante encuentro participaron varios especialistas en el tema, entre los que destacan: Carlos Zolla, del Instituto Nacional Indigenista; Roberto Campos, José Sanfilippo, Mariblanca Ramos, Ana Cecilia Rodríguez, Federico Ortiz Quesada y Fernando Martínez Cortés de la Facultad de Medicina; Domenico Conci, departamento de Filosofía, Universidad de Siena; Stefano Moretti, de Milán; Paolo Rossi, Antonio Battegazzore y Lourdes Velázquez, departamento de Filosofía de la Universidad de Génova; Eduardo Matos Moctezuma, del Museo del Templo Ma- yor, Instituto Nacional de Antropología e Historia; Xavier Lozoya, IMSS; Luis Vargas G., Instituto de Investigaciones Antropológicas; Rolando Collado, Universidad de San Carlos, Guatemala, y César Lorenzano, Universidad de Buenos Aires.