La Medicina Colonial en Iberoamérica y las Filipinas
Nuevo libro publicado por la Facultad de Medicina



Mucho se ha escrito acerca de la medicina colonial en México; poco acerca de la de Iberoamérica y las Filipinas. Por eso es más que bienvenido este libro del doctor Guillermo Fajardo Ortiz, profesor del departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Esta obra, publicada en coedición por la Coordinación de Humanidades y la Facultad de Medicina, se caracteriza por su simplificación y reduccionismo, características que le dan su valor como obra de divulgación. Por otro lado, se trata del único libro que se ha publicado acerca de la medicina colonial en Iberoamérica y las Filipinas.

La obra se compone de nueve capítulos que estudian las influencias que ejercieron las etnias indígenas y los inmigrantes europeos y africanos sobre la medicina iberoamericana y filipina, así como las prácticas y creencias médicas en la región matizadas por la presencia, casi dominante, de la religión y sus representantes.

En otro capítulo se incluye el marco legal en donde se desenvolvía la medicina colonial en esa región, a través de las disposiciones y regulaciones de carácter médico de la Corona Española, los virreyes, los proto-médicos y la Santa Inquisición.

El autor incluye una amplísima información acerca de las dolencias, enfermedades extrañas y crisis epidémicas que asolaron la región, así como las medidas que el quehacer médico adoptó para enfrentarlas. Desfilan en este capítulo varios y pintorescos personajes, como la llamada "China Poblana", cuyo verdadero nombre era Catalina de San Juan, una mujer asiática, ex esclava, que curaba en la ciudad de Puebla alrededor de 1643. Los habitantes de la ciudad la calificaron como virtuosa y un clérigo le instaló un hospital para que atendiera a los enfermos. La Inquisición intervino y prohibió la circulación de un escrito del padre Alonso Ramos en el cual se describía la vida milagrosa de Catalina.

El caso de esta mujer fue excepcional ya que, "de acuerdo con las condiciones sociales y culturales de esa época, la mujer no estudiaba ni ejercía la medicina, tampoco participaba en exploraciones botánicas, ni escribía documentos acerca de enfermedades. Sólo servía a la religión y a la familia".

El lector encontrará secciones dedicadas a las medidas preventivas de salud pública, la atención hospitalaria, el desarrollo de las primeras cátedras de medicina y el análisis de los remedios vegetales utilizados, así como el funcionamiento de las boticas y sus productos.

El texto culmina con un capítulo dedicado a los escritos y comunicadores médicos, en el cual se incluyen autores y escritos médicos en Nueva España, libros de la medicina peruana y otras ediciones publicadas en Argentina, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guatemala, etcétera.