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El autor incluye una amplísima información acerca de las dolencias, enfermedades
extrañas y crisis epidémicas que asolaron la región, así como las medidas que el
quehacer médico adoptó para enfrentarlas. Desfilan en este capítulo varios y
pintorescos personajes, como la llamada "China Poblana", cuyo verdadero nombre era
Catalina de San Juan, una mujer asiática, ex esclava, que curaba en la ciudad de
Puebla alrededor de 1643. Los habitantes de la ciudad la calificaron como virtuosa y
un clérigo le instaló un hospital para que atendiera a los enfermos. La Inquisición
intervino y prohibió la circulación de un escrito del padre Alonso Ramos en el cual se
describía la vida milagrosa de Catalina.
El caso de esta mujer fue excepcional ya que, "de acuerdo con las condiciones
sociales y culturales de esa época, la mujer no estudiaba ni ejercía la medicina,
tampoco participaba en exploraciones botánicas, ni escribía documentos acerca de
enfermedades. Sólo servía a la religión y a la familia".
El lector encontrará secciones dedicadas a las medidas preventivas de salud pública,
la atención hospitalaria, el desarrollo de las primeras cátedras de medicina y el análisis
de los remedios vegetales utilizados, así como el funcionamiento de las boticas y sus
productos.
El texto culmina con un capítulo dedicado a los escritos y comunicadores médicos, en
el cual se incluyen autores y escritos médicos en Nueva España, libros de la medicina
peruana y otras ediciones publicadas en Argentina, Ecuador, Colombia, Venezuela,
Guatemala, etcétera.