Profesores
de la Facultad Francisco Montes de Oca y
el desarrollo de la cirugía
Hijo de un oficial que perdió la vida en la batalla de la Angostura, Francisco Montes de Oca fue un renombrado médico militar, al que se llegó a considerar primer cirujano de la República. Nació en el seno de una familia de escasos recursos. Ingresó a la Escuela Nacional de Medicina y obtuvo su título de médico cirujano en 1860. En dicha institución, ganó por oposición los cargos de prosector de anatomía, adjunto de clínica externa y, más tarde, titular de esa cátedra. Cuando en 1859 el ejército liberal, comandado por Santos Degollado, trató de tomar la capital que estaba en manos de los conservadores, Montes de Oca y otros de sus compañeros que aún eran estudiantes, llevaron a los heridos a San andrés, e hicieron amputaciones y otras operaciones. Días después, el Arzobispado se improvisó como hospital de sangre, en el que también trabajaron Montes de Oca y algunos de sus compañeros. El rudimentario hospital fue tomado por los conservadores, y los médicos y estudiantes fueron hechos prisioneros y fusilados por orden del general Márquez, aunque Montes de Oca y otros alumnos pudieron escapar. Durante la Inteervención francesa, tuvo también una actuación destacada como cirujano del ejército. Fue director del Hospital del divino Salvador para enfermas mentales, y desde 1868, dirigió el Hospital Militar. Con su apoyo, los médicos y estudiantes del nosocomio fundaron la Asociación Médico-Quirúrgica Larrey, que durante un año publicó unos Anales y de la que fue presidente. En 1881, logró establecer, en el Hospital de San Lucas, la Escuela Médico Militar. Con el dinero que aportó el Estado, mejoró los hospitales y la enseñanza médico militares, y envió a muchso médicos a especializarse a Europa. Hizo innovaciones técnicas en cirugía, como la desarticulación del hombro, que fueron aplaudidas incluso fuera del país. Formó a los cirujanos -militares y civiles- de toda una generación; sus discípulos alabaron siempre su fervor en la cátedra y su entrega a la profesión. Sus restos se encuentran en la rotonda de los Hombres Ilustres. Se han ocupado de su vida la Gaceta Médica de México, Francisco Flores, Agustín Aragón y Francisco Fernández del Castillo.
José Terres y la rigurosa
observación del enfermo
Considerado el clínico más importante de su tiempo, José Terrés formó un grupo selecto de discípulos. Estudió en la Escuela Nacional de Medicina y obtuvo su título en 1885. Cinco meses después ganó por concurso la plaza de jefe de clínica médica, y dos años más tarde, la titularidad de la cátedra de dicha materia. En 1897, siempre por concurso, obtuvo la cátedra de Patología Médica, de la que se ocupó hasta 1921. Fue también director de la Escuela Nacional Preparatoria, y estuvo a cargo de la Dirección de Educación Primaria. Trabajó en el Instituto Médico Nacional, dedicado
a la investigación fisiológica, y lo dirigió de 1910
hasta su desaparición en 1914. Publicó la mayor parte de sus trabajos en la Gaceta Médica de México, La Revista Positiva y la Revista Médica, órgano esta última de la Sociedad de Medicina Interna, de la que fue director. Cada escrito suyo -incluyendo sus lecciones de clínica médica publicadas en los Anales de la Escuela Nacional de Medicina-, se considera un capítulo de lógica aplicada a las cuestiones de las que se ocupan. Un hospital de Sultepec, Estado de México, lleva su nombre, lo mismo que una calle de la ciudad de México y un aula del Hospital General; su busto se encuentra en la Escuela de Medicina, y en 1944 la Sociedad Sanitaria y Moral de Profilaxis de las Enfermedades Venéreas instituyó el Premio de Investigación José Terrés. Se han ocupado de biografiarlo la Gaceta Médica de México, Agustín Aragón, Juan José Bada Turranzas y Francisco Fernández del Castillo. Ana María
Carrillo, | |||