Dr. Fernando Latapí

Reconocida como una de las unidades de consulta y enseñanza de la Dermatología a nivel Nacional e Internacional, el Centro Pascua ha realizado una labor continua durante más de 5 décadas. Desde su fundación hasta el presente se han formado varios cientos de especialistas que han impulsado la Dermatología en forma brillante no sólo en México sino en varios países de América Latina y Europa. Algunos de los egresados han creado sus propias escuelas dermatológicas, siempre con la mística de su alma mater.

El Centro Dermatológico Pascua inició sus actividades el 2 de enero de 1937, como Dispensario Antileproso, en un edificio ubicado en la calle de Dr. Garciadiego no. 21, esquina con Dr. Barragán, formando parte de la Campaña Contra la Lepra en nuestro país. El costo del terreno y de la construcción, realizada ésta por el Arq. ]osé Villagrán García, fue de $ 50 812.42, equivalente en aquel entonces a 20 325 dólares. Se le dió el nombre de un Médico mexicano del siglo pasado, el Dr. Ladislao de la Pascua, penúltimo Director del Hospital de San Lázaro, autor del primer trabajo sobre la lepra publicado en nuestro país (1844) y fundador con Sor Micaela de Ayans, del Hospital de San Pablo, hoy Hospital Juárez I.

Desde el principio hasta el 29 de octubre de 1982, su director fue el Prof. Dr. Fernando Latapí. Además del Director formaban el resto del personal un Médico auxiliar una administradora, cuatro enfermeras, una mecanógrafa, un conserje, un chofer y un peluquero, en total 11 personas. A partir de que se fundó la Asociación Mexicana de Acción contra la Lepra (16/III/1948), se estableció una pequeña biblioteca, con libros que donó el Dr. Latapí y otros que poco a poco se fueron consiguiendo. Tiempo después el Dr. Maxímíliano Obermayer, Profesor de Dermatología en California, donó su biblioteca. Actualmente la Biblioteca del Centro Dermatológico Pascua es en Dermatoleprología, una de las más completas del País.

La mayor parte de los enfermos de lepra eran enviados por el Servicio de Dermatología del Hospital General de México, algunos por los consultorios de la Beneficencia y otros, los menos, se descubrían por "denuncia". En el dispensario se les estudiaba y clasificaba y cuando eran infectantes se les convencía (nunca se utilizaron medidas coercitivas) de que lo mejor para ellos y para su familia, era que se internaran en el Sanatorio "Dr. Pedro López" de Zoquiapan, Mex. Desde un principio se tuvieron conceptos e ideas madres acerca de los aspectos sociales de los enfermos de Lepra. La historia clínica que se hacía en el Dispensario, íncluía además de los datos clínicos propiamente dichos, el "Estudio personal, familiar y social del enfermo" así como la "situación creada por la enfermedad , que fueron vistos éstos, con poca simpatía por los autoridades sanitarias encargadas en aquella época de la Campaña contra la Lepra. Hoy, estos aspectos sociales del enfermo se consideran tan importantes, que en los últímos Congresos Internacionales de leprología, se ha dedicado todo un día, a tratar temas relacionados con ellos.

En 1940 se inicia en el Centro Dermatológico Pascua, la Escuela Mexicana de Leprología encabezado por el Prof. Dr. Femando Latapí al principio con la colaboración de unos cuantos de sus discípulos, algunos ya desaparecidos: Ernesto Escalona, Silvestre Rico, Francisco Hernández Zurita, Vicente Montaña; otros viven todavía, aunque alejados de esta actividad, como los Dres. Isabel Palomo, Ma. Concepción Estrado, Joaquín Castillo. A esa época pertenece también el Dr. ]osé Barba Rubio de Guadalajara fundador y director del Instituto que lleva su nombre y cuyo papel ha sido fundamental tanto para la enseñanza de la Leprología, como para la atención integral de los pacientes de lepra en el Occidente de México. A ese grupo inicial se fueron sumando en los años siguientes, entre otros, Obdulia Rodríguez, Manuel Malacara, Josefa Novales, Amado Saúl, Eduardo Castro, Octovio Flores en México, Jorge Vega Nuñez en Morelia, Juventino González en Monterrey, N.L., Oscar Germes Leal en Chihuahua.

Botiquín y Administración
Oficina del Médico

Los objetivos principales de esta escuela fueron:

En aquellos años no existía medicación eficaz para la lepra, el aceite de chaulmoogra, que el Dr. Latapí consideró "el fraude mayor de los siglos" se había dejado de usar en el Dispensario, no sólo por su ineficacia, sino por su actividad francamente nociva para los casos lepromatosos.

En 1941 G. H. Faget en el Sanatorio para Enfermos de Lepra de Carville, L.A., E.U.A., utíliza por primera vez el promin, la primera droga sulfóníca empleado con éxito en el tratamiento de esta enfermedad, y no fue sino hasta el 16 de diciembre de 1946, que se empezó a administrar en el Pascua.

El Dispensario funcionó así hasta el 2 de enero de 1951. La lepra había dejado de ser incurable, este hecho aparentemente sin Importancia, es sin lugar a dudas uno de los más significativos de este siglo, porque vino a modificar el concepto de lucha contra este padecimiento al reafirmar por una parte, lo inadecuado de las leproserías y por otra a destacar la conveniencia de descubrir casos incipientes que manejados oportunamente hicieran innecesaria su rehabilitación física y social y que uno de los medios para lograrlo era la consulta dermatológica. Fue así como el Dispensario Antileproso se convirtió en Centro Dermatológico.

En 1960 el Dr. Alvarez Amézquita Secretario de Salud, llamó a los Dres. Latapí y Barba Rubio, para encomendarles el Programa de lucha contra la Lepra en el país y se hicieron cargo de éste de 1960 a 1962. Contaron, el Dr. Latapí en México con la colaboración eficaz del Dr. Amado Saúl; y el Dr. Barba Rubio, en Guadalajara con la de la Dra. Gloria Pérez Suárez. Le cambiaron el nombre de "Campaña contra la Lepra" por el de "Programa para el Control de las Enfermedades Crónicas de la Piel", capacitaron al personal: Médicos y enfermeras de las brigadas encargadas de atender el problema en las zonas endémicas de México

Durante ese lapso de 3 años las 39 brigadas que se implementaron, descubrieron 7,000 enfermos, más de los que se habían descubierto en los 30 años anteriores.



Dr. Fernando Latapí
Primeros consultorios

La consulta del Centro Pascua se fue prestigiando conforme pasó el tiempo, hasta que llegó un momento en que el espacio no era suficiente, fue entonces cuando La Secretaría de Salud decidió hacer un nuevo edificio, en el cual se encuentra actualmente: Dr. Vértiz 464 en el que empezó a funcionar desde el 18 de octubre de 1976, pero desgraciadamente tampoco es sufícíente, la gran demanda de pacientes y el espacio reducido, dificulta el trabajo, a pesar de que después, se le agregó un tercer píso. En este Centro se atienden diariamente entre 400 y 450 personas.

Un punto muy importante en la contribución del Centro Pascua a la Dermatología en México, fue la instalación de un laboratorío de Micología encabezado por el Dr. Pedro Lavalle, y del Laboratorio de Dermatopatología, a cargo de la Dra. Josefa Novales. En este Centro se ha formado y preparado a un gran número de personas entusiastas que se han ido comprometiendo con el Centro Pascua y su mística. Tanto la Leprología como la micología han sido dos aspectos que se han desarrollado en forma sobresaliente. La micología ha trascendido gracias a la relación establecida con el instituto Pasteur de París.

Dra. Rodríguez, Dr. Latapí y Dr. Eduardo Castro, en examen de posgrado.
Reconocimiento de ILEP a los cursos de capacitación del Centro Pascua.
Dr. Latapí, Dra. Rodríguez y Dr. Lavalle, Madrid 1953.

Hay que tomar en cuento que el Centro Pascua no es nada más una institución que se dedica a la asistencia de enfermos sino que también tiene un papel muy importante en la enseñanza y la capacitación de personal que más tarde se va a ocupar de atender enfermos de la piel así como de lepra, en las zonas endémicas del país, con la mística y la generosa entrega que aprendieron en su alma mater.