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Periódico Mural
OBESIDAD

Tratamiento
El tratamiento del paciente obeso debe hacerse de manera integral: el médico es el responsable del manejo integral, el nutriólogo del nutricio, y el psicólogo del psicológico.

Los programas de reducción de peso que más perspectivas de éxito ofrecen integran opciones de alimentos más sanas, ejercicio y modificación del estilo de vida. La farmacoterapia y la intervención quirúrgica son apropiadas en algunas circunstancias, pero no sustituyen a los cambios necesarios en el consumo de alimentos y en el patrón de actividad física.

  • Alimentación: debe utilizarse una dieta hipoenergética equilibrada, combinada con un programa de modificación de conducta en lo referente tanto a la actividad física como a los hábitos alimentarios.
  • Actividad física: es importante promover el ejercicio en el obeso, para que la pérdida de peso sea a costa de una disminución de la magnitud del tejido adiposo más que del tejido muscular. La actividad física moderada practicada con constancia es el mejor predictor del mantenimiento del peso en el largo plazo.

    La actividad física debe formar parte integral del programa de pérdida de peso y su conservación. En un inicio se sugiere niveles moderados de actividad física durante al menos 30 a 45 minutos, de 3 a 5 veces por semana. Debe iniciarse poco a poco y asegurarse de que se cuenta con un buen estado de salud para realizar el tipo de actividad que se ha elegido. Todos los adultos deben fijarse la meta de acumular por lo menos 30 minutos o más de actividad física moderada a lo largo de casi todos -preferentemente todos- los días de la semana.
  • Aspectos psicológicos: por lo general, el individuo obeso tiene una conducta alimentaria que si bien no es causa única de su padecimiento, sí ayuda a su permanencia. Por ello, es necesario ofrecerle un apoyo psicológico encaminado a la modificación de su conducta alimentaria.

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