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Periódico Mural
Enfermedad Vascular Cerebral

El tratamiento

Habitualmente se trata como una emergencia médica

En EVC cada minuto cuenta y puede salvar la vida del paciente.

El tratamiento habitualmente esta enfocado a tratarlo como una emergencia médica. Cada minuto cuenta cuando alguien está sufriendo un EVC. Cuanto más tiempo dure la interrupción del flujo sanguíneo hacia el cerebro, mayor es el daño. La atención inmediata puede salvar la vida de la persona y aumentar sus posibilidades de una recuperación exitosa.

Una vez que se ha establecido el EVC, el manejo es disminuir las manifestaciones secundarias que complican el cuadro clínico en observancia al uso de medicamentos, pero uno de los más importantes es el de la rehabilitación física y psicológica del paciente afectado, así como poner en marcha todas las medidas de prevención (factores de riesgo asociados), para evitar se presenten nuevos eventos.

La reparación inmediata del aneurisma previene hemorragias posteriores y, en caso de un vasoespasmo sintomático, permite aplicar sin riesgo alguna técnica para mejorar la irrigación (como la inducción de hipertensión e hipervolemia). En el caso del aneurisma, el uso de glucocorticoides es útil para reducir el dolor de cabeza y cuello secundario a la irritación que la sangre provoca en el espacio subaracnoideo. El vasoespasmo como complicación de la hemorragia es tratado por medio del uso de fármacos antagonistas de los canales del calcio (e.g. nimodipina); el uso de expansores del plasma, o la administración de vasoepresores.

En el caso de estenosis carotidea tanto sintomática como asintomática, la medida de tratamiento es por endarterectomía carotidea (en más del 70% de oclusión de la luz arterial).

Otro manejo para el EVC por infarto cerebral, son las medidas médicas de sostén, una vez establecido el problema, sobre todo en la denominada penumbra isquémica circundante, las complicaciones por el reposo prolongado en cama (neumonía, tromboflebitis, infección de vías urinarias); reducir la presión arterial en caso de hipertensión maligna, isquemia concomitante del miocardio, o presión arterial mayor a 185/110 mmHg; así como el uso de trombolíticos. La fiebre suele complicarlo, por lo que se recomienda el uso de antipiréticos. Si se pudiera aclarar.

El 5 a 10% de los pacientes con EVC desarrollan edema cerebral, como para provocar obnubilación o hernia encefálica, pero su efecto de masa puede durar hasta diez días en promedio. A mayor tamaño del infarto, se incrementa la posibilidad de edema cerebral.

El uso de trombolíticos intravenosos en la actualidad es controversial, y no ha podido establecerse la exacta utilidad en los pacientes con EVC. Al igual que con el uso de anticoagulantes.

Por otra parte es importante observar la neuroprotección en el tratamiento encaminado a prolongar la tolerancia del encéfalo a la isquemia.

El más relevante es la asistencia en la rehabilitación física y psicológica. La aplicación temprana de fisioterapia, la terapia ocupacional (ergoterapia) y terapia foniátrica. Evitar las complicaciones por la inmovilidad en el hogar.

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