Dra. Teresa Uribarren Berrueta
Departamento de Microbiología y Parasitología,
Facultad de Medicina, UNAM
berrueta@unam.mx
Introducción.
Strongyloides stercoralis es un geohelminto que se localiza
en el intestino delgado en el humano. Existen alrededor de 50
especies de Strongyloides, las cuales infectan un amplio
rango de hospederos.
Una gran proporción de casos cursan asintomáticos,
pero existe una gran morbi-mortalidad en personas inmunocomprometidas,
que pueden desarrollar hiperinfecciones debido a la capacidad
del parásito para producir autoinfección interna
no controlada.
La strongyloidosis es una parasitosis subdiagnosticada, incluida, a nivel mundial, en la lista de enfermedades tropicales descuidadas (neglected tropical diseases o NTDs); se estima que existen 30 - 100 de millones de personas infectadas
a nivel mundial y un número no determinado en riesgo de infección. Este nematodo es endémico en regiones
geográficas tropicales, subtropicales y hasta templadas
donde se dan las condiciones adecuadas para su desarrollo (temperatura,
humedad, materia orgánica y condiciones sanitarias deficientes).
También debe contemplarse su potencial zoonótico,
poco evaluado. (Bethony et al., 2006; Olsen et al., 2009; Utzinger et al., 2012).
Morfología.
![]() |
Sstrongyloides
stercoralis. Larva filariforme, la forma infectante.
M. en C. Rosa María Sánchez M, Depto. de Parasitología, ENCB-IPN. |
Este parásito facultativo
tiene cuerpo filiforme, esófago recto y extremo posterior
aguzado. La hembra parásita mide 2 mm
de longitud.
Los huevos inmersos en la submucosa del intestino delgado son
ovalados y miden alrededor de 50 µm de longitud.
Las hembras y machos de vida libre presentan bulbo esofágico
evidente; la primera mide 1 mm de longitud.
Las larvas filariformes, formas infectantes,
miden alrededor de 600 µm de longitud, tienen esófago
recto y extremo posterior ligeramente bifurcado, en tanto que
las larvas rabditoides, formas diagnósticas,
tienen menor tamaño y bulbo esofágico prominente.
Ciclo biológico.
![]() |
Las larvas rabditoides (eliminadas en
heces fecales) sufren 2 mudas y se transforman en larvas
filariformes (L3), infectantes (ciclo directo), que
penetran la piel intacta o mucosas, dando lugar, en la mayoría
de los casos, después de migración por tejidos
y su instalación en duodeno y yeyuno proximal, a una
enfermedad benigna, crónica. Las hembras se introducen
en la submucosa y producen cantidades irregulares y escasas
de huevos (por partenogénesis mitótica), los cuales
eclosionan rápidamente y liberan larvas rabditoides que
son eliminadas con las heces fecales; si estas larvas caen en
suelos húmedos y sombreados (fecalismo al ras del suelo)
maduran como formas adultas dimórficas (hembras y machos)
de vida libre, con potencial de desarrollo en larvas
filariformes infectantes (ciclo indirecto).
Algunas larvas rabditoides se transforman en la forma invasiva
(larva filariforme) en intestino grueso, penetran por la mucosa
- autoinfección interna - y repiten
el ciclo en el mismo hospedero. En ocasiones se presenta autoinfección
externa, asociada a la penetración de larvas
filariformes a través de la región perianal, con
migración subcutánea de estas formas - larva
currens - y posterior migración pulmonar,
que finaliza con el ingreso de las formas juveniles a tracto
digestivo.
La autoinfección es una característica de S.
stercoralis, la cual permite que la enfermedad persista
durante años, con niveles bajos de larvas, en sujetos
que viven en zonas endémicas.
Patogenia.
La respuesta inmunológica ante varias parasitosis por
helmintos es principalmente del tipo TH2, con una compleja interacción
entre anticuerpos, tales como IgE, IgG4, citocinas (sobre todo
IL-4 e IL-5) y eosinófilos circulantes y tisulares.
En los pacientes bajo tratamiento con corticoesteroides se aprecia
la supresión aguda de eosinófilos y de la activación
de células T, en tanto que la infección por HTLV-1
incrementa la producción de IFN-gamma y reduce los niveles
de IgE.
Histopatología.
Los hallazgos inmunohistopatológicos corresponden
a diversos grados de atrofia de las microvellosidades intestinales
e hiperplasia de las criptas, con infiltración de células
plasmáticas y eosinófilos. Las formas severas
llegan a expresarse en la forma de úlceras de hasta 0.5
cm con infiltración larvaria en paredes intestinales
y hasta en la luz de capilares y linfáticos, que constituyen
otra vía de diseminación a otros tejidos. También
existe un aumento en la expresión del componente secretor
(SC) y la expresión disminuída de HLA-DR en células
epiteliales. Estos cambios están correlacionados con
el grado de severidad del cuadro clínico.
Factores de riesgo. Hiperinfección.
Varias patologías asociadas a inmunocompromiso se han
relacionado con hiperinfección y diseminación
de los parásitos en diversos tejidos, en particular, las que impactan la inmunidad celular, como la infección
por el virus linfotrópico HTLV-1 y el empleo de corticoesteroides,
fármacos inmunosupresores, diabetes. Otros factores
son: SIDA, enfermedad pulmonar crónica, procesos malignos,
lupus eritematoso sistémico, nefropatías, desnutrición,
transplantes. La carga parasitaria y la transformación
de larvas rabditoides en formas filariformes aumentan y las
manifestaciones clínicas dependen de la ubicación
de los parásitos. (Siegel et al., 2012; Roxby et al., 2009; Fardet et al., 2007).
Espectro clínico.
- Las lesiones dermatológicas ocasionadas por
la penetración de las larvas filariformes consisten en
una reacción inflamatoria caracterizada por pápulas,
eritema y edema. El prurito puede ser importante. Se han reportado
pacientes con urticaria generalizada de corta duración
y cuadros ocasionales de autoinfección externa, larva
currens, con formación de trayectos lineales, indurados,
eritematosos y pruriginosos en tórax, abdomen, ingles
y glúteos, miembros inferiores, de desaparición
rápida (horas - días).
- La migración larvaria por el sistema respiratorio con
la consiguiente ruptura de capilares y microhemorragias intraalveolares
y la reacción de hipersensibilidad ante las larvas puede
dan lugar a neumonitis eosinofílica, bronconeumonía,
abscesos, y patología obstructiva asociada a strongyloidiasis
pulmonar en individuos con alto riesgo.
![]() |
| Larva
currens. CDC |
- En intestino delgado (duodeno y yeyuno),
los parásitos adultos femeninos, larvas y huevos se encuentran
en submucosa superficial y criptas; estas formas son causa de
trauma, descarga mucosa y ulceraciones.
Los trastornos fisiológicos incluyen esteatorrea, síndrome
de malabsorción, enteropatía con pérdida
proteica, de lípidos y vitaminas liposolubles, desequilibrio
hidroelectrolítico e íleo paralítico. La
eosinofilia es un hallazgo frecuente en sujetos inmunocompetentes,
así como elevaciones de IgE específica y no específica.
La severidad de la infección intestinal en sujetos inmunocompetentes,
aguda o crónica, depende de la carga parasitaria y la
respuesta celular. Debe tenerse en cuenta la posibilidad de
coinfección (geohelmintos, protozoos, otros).
- En casos leves, puede ser subclínica. Es característico
el grado de "armonía" entre Strongyloides stercoralis
y el hospedero inmunocompetente y bien nutrido; en estos sujetos
(poco frecuentes) la infección puede persistir durante
años, en gran parte debido a la autoinfección,
sin producir signos/síntomas.
- Las manifestaciones clínicas pueden
ser las de una úlcera péptica. Otros signos y
síntomas prevalentes son: náusea y vómito,
malestar abdominal, episodios de diarrea y constipación.
Es importante considerar la carga parasitaria. En casos severos
(asociados con frecuencia a hiperinfección) se presenta
aumento de las manifestaciones clínicas pulmonares y
digestivas.
La hiperinfección resulta de una
autoinfección acelerada, con extensión a todo
el intestino delgado, e incluso colon. Se han reportado con
frecuencia diferentes asociaciones de: dolor abdominal, diarrea
acuosa, constipación, anorexia, pérdida de peso,
náusea, vómito, sangrado gastrointestinal, malabsorción
intestinal con evacuaciones esteatorreicas, hiproteinemia con
hipoalbuminemia y edema periférico, persitalsis disminuida,
íleo, obstrucción intestinal y trastornos electrolíticos.
Se han encontrado casos de colitis seudomembranosa, proctitis
y apendicitis.
La infección diseminada implica el involucramiento de órganos
que no están incluídos en el ciclo biológico
del parásito, tales como SNC, tracto urinario, piel,
otros.
Es usual la disminución o nula capacidad para montar
una respuesta eosinofílica.
Cabe resaltar que las infecciones bacterianas secundarias, debidas al arrastre de bacterias por las larvas, son la causa inmediata de muerte en más del 80% de los pacientes. (Reportes de Escherichia coli, Klebsiella pneumoniae, Proteus mirabilis, Pseudomonas, Enterococcus faecalis, estafilococos coagulasa negativos, Streptococcus bovis y Streptococcus pneumoniae). (Agrawal V, 2009).
Diagnóstico.
El antecedente de estancia o residencia en zonas endémicas
y la presencia de eosinofilia periférica (en sujetos
inmunocompetentes, no sujetos a corticoterapia) son de
utilidad, aunque amplio espectro clínico
y la eliminación irregular de larvas en materia fecal dificultan el diagnóstico en un buen número de
casos. Se considera una parasitosis subdiagnosticada.
Entre los recursos empleados se encuentran:
- Series de exámenes coproparasitoscópicos de
concentración, como el método de Ritchie. Las larvas rabditoides son eliminadas en materia
fecal de manera irregular por lo que estos exámenes pueden
tener baja sensibilidad (Agrawala, et al. 2009). En ocasiones es posible encontrar en una
misma muestra fecal larvas rabditoides y filariformes.
- Ha probado ser más sensible el cultivo en placa de agar para la búsqueda e identificación
de larvas rabditoides. Algunos autores sugieren realizar de manera simultánea el método de Baermann. Ambas técnicas
se emplean también en la identificación
de género/especie, ya que las zonas endémicas
de strongyloidosis coinciden con frecuencia con las de uncinarias.
Las larvas filariformes de Strongyloides stercoralis presentan el extremo posterior bifurcado y esófago de
menor longitud que las larvas de las uncinarias. Cabe mencionar que los especímenes, principalmente los sujetos a cultivo, deben manipularse con cuidado. (Inês Ede J., et al., 2011).
- También se emplea, aunque menos eficiente, el método de Harada-Mori.
- Sondeo duodenal, endoscopía gastrointestinal, biopsia, son recursos invasivos, en la mayor parte de los casos no disponibles en las zonas endémicas. Histológicamente pueden identificarse ulceraciones, distorsión de criptas, atrofia de vellosidades, infiltrados inflamatorios, zonas de necrosis y los parásitos.
- En la hiperinfección es posible el hallazgo de larvas rabditoides y filariformes en los exámenes CPS. La recuperación de larvas puede realizarse a partir de la aspiración de fluidos de vías respiratorias, estómago, duodeno y otros especímenes. El hallazgo de sangre visible u oculta en heces es común.
- BH. Eosinofilia en fase de migración,
en inmunocompetentes.
- Inmunofluorescencia indirecta y ELISA, cuya sensibilidad oscila
entre 84 - 95%, de especificidad controvertida en zonas endémicas
de geohelmintos.
- IFAT. Inmunofluorescencia directa con anticuerpos monoclonales. De mayor sensibilidad y especificidad que ELISA.
- PCR.
- Se requiere mayor estudio de la biología molecular de este parásito: estudios de genómica fundamental, proteómica y metabolómica, que ofrezcan bases aplicadas para la prevención y tratamiento. (Sotillo et al., 2012).
![]() |
![]() |
![]() |
S.
stercoralis. Extremo posterior bifurcado de larva
filariforme. M. en C. Rosa María Sánchez M, Depto. de Parasitología, ENCB-IPN. |
S.
stercoralis. Larva rabditoide, estadio juvenil. M.
en C. Rosa María Sánchez M, Depto. de Parasitología,
ENCB-IPN. |
Tratamiento.
La ivermectina es el fármaco de elección.
Alternativamente puede emplearse albendazol. La frecuencia de
recaídas requiere del seguimiento clínico
de los pacientes, así como el monitoreo cuidadoso de
pacientes inmunodeprimidos.
El tiabendazol, otra alternativa, no se comercializa en México.
Vínculos.
- Krones E, Högenauer C. Diarrhea in the Immunocompromised Patient. Gastroenterology Clinics of North America, Sept 2012; 41(3):677-701. Revisión de patógenos intestinales causantes de diarrea en sujetos inmunocomprometidos.
- Siegel MO, Simon GL. Is human immunodeficiency virus infection a risk factor for strongyloides stercoralis hyperinfection and dissemination. PLoS Neglected Tropical Diseases. 2012;6 (7) , art. no. e1581.
- Utzinger J, Becker SL, Knopp S, Blum J, Neumayr AL, Keiser J, Hatz CF. Neglected tropical diseases: diagnosis, clinical management, treatment and control. Swiss Med Wkly. 2012 Nov 22;142:w13727. doi: 10.4414/smw.2012.13727.
- Marcilla A, Garg G, Bernal D, Ranganathan S, Forment J, Ortiz J, Muñoz-Antolí C, Dominguez MV, Pedrola L, Martinez-Blanch J, Sotillo J, Trelis M, Toledo R, Esteban JG. The transcriptome analysis of Strongyloides stercoralis L3i larvae reveals targets for intervention in a neglected disease. PLoS Negl Trop Dis. 2012;6(2):e1513. doi: 10.1371/journal.pntd.0001513.
- Inês Ede J, Souza JN, Santos RC, Souza ES, Santos FL, Silva ML, Silva MP, Teixeira MC, Soares NM. Efficacy of parasitological methods for the diagnosis of Strongyloides stercoralis and hookworm in faecal specimens. Acta Trop. 2011 Dec; 120(3):206-10. doi: 10.1016/j.actatropica.2011.08.010.
- Pranatharthi Haran Chandrasekar. Strongyloidiasis. emedicine.com. 2011.
- Iriemenam NC, Sanyaolu AO, Oyibo WA, Fagbenro-Beyioku AF.
Strongyloides
stercoralis and the immune response. 2010 Parasitol Int;
59(1):9-14. doi:10.1016/j.parint.2009.10.009
- Montes M, Sawhney C, Barros N. Strongyloides stercoralis: there but not seen. Curr Opin Infect Dis. 2010 Oct;23(5):500-4. doi: 10.1097/QCO.0b013e32833df718.
- Olsen A, van Lieshout L, Marti H, Polderman T, Polman K, Steinmann
P, Stothard R, (...), Magnussen, P. Strongyloidiasis
- the most neglected of the neglected tropical diseases? Transactions
of the Royal Society of Tropical Medicine and Hygiene, 2009;103(10):
967-972. doi:10.1016/j.trstmh.2009.02.013
- Agrawal V, Agarwal T, Ghoshal UC.
Intestinal
strongyloidiasis: a diagnosis frequently missed in the tropics.
Transactions of the Royal Society of Tropical Medicine and Hygiene,
March 2009;103(3): 242-246.
- Roxby AC, Gottlieb GS, Limaye AP. Strongyloidiasis in transplant patients. Clin Infect Dis. 2009 Nov 1;49(9):1411-23. doi: 10.1086/630201.
- Carrada-Bravo T. Strongyloides
stercoralis: Ciclo vital, cuadros clínicos, epidemiología,
patología y terapéutica. Rev Mex Patol Clin
2008; 55 (2): 88-110.
- Marcos LA, Terashima A, DuPont HL, Gotuzzo E. Strongyloides
hyperinfection syndrome: an emerging global infectious disease.
Transactions of the Royal Society of Tropical Medicine and Hygiene,
April 2008;102(4):314-318.
- Maria Cristina Roque-Barreira, et al. Strongyloides
venezuelensis: The antigenic identity of eight strains for the
immunodiagnosis of human strongyloidiasis. Experimental
Parasitology, May 2008;119(1): 7-14.
- Fardet L, Généreau T, Poirot JL, Guidet B, Kettaneh A, Cabane J. Severe strongyloidiasis in corticosteroid-treated patients: case series and literature review. J Infect. 2007 Jan;54(1):18-27.
- Kinjalka Ghosha and Kanjaksha Ghosh.
Strongyloides
stercoralis septicaemia following steroid therapy for eosinophilia:
report of three cases. Transactions of the Royal Society
of Tropical Medicine and Hygiene, Nov 2007;101(11):1163-1165.
- Boscolo M, Gobbo M, Mantovani W,
Degani M, Anselmi M, Monteiro GB, Marocco S, Angheben A, Mistretta
M, Santacatterina M, Tais S, Bisoffi Z. Evaluation
of an Indirect Immunofluorescence Assay for Strongyloidiasis
as a Tool for Diagnosis and Follow-up. Clin Vaccine
Immunol. Feb 2007; 14(2):129-133.
- David R. Boulware, et al. Maltreatment
of Strongyloides Infection: Case Series and Worldwide Physicians-in-Training
Survey. The American Journal of Medicine, Jun 2007;120(6):545.e1-545.e8.
doi: 10.1016/j.amjmed.2006.05.072.
- Vadlamudi RS, Chi DS, Krishnaswamy G.
Intestinal strongyloidiasis and hyperinfection syndrome.
Clin Mol Allergy. 2006; 4 : 8.
- Ugarte-Torres A, ñamendys-Silva S, Posadas-Calleja
JG, et al. Estrongiloidiasis
diseminada con presentación de abdomen agudo en una paciente
con lupus eritematoso sistémico. Reporte de un caso y
revisión de la literatura. Neumol Cir Torax 2006;
65 (3): 146-149.
- Arevalo Suarez F, Cerrillo Sanchez G. Strongyloides
stercoralis: Hallazgos Histopatológicos en Mucosa Duodenal
1999-2005 . Rev gastroenterol Perú, Jan/mar 2006;26(1):44-48.
ISSN 1022-5129
- Paul B. Keiser y Thomas B. Nutman. Strongyloides
stercoralis in the Immunocompromised Population. Clinical
Microbiology Reviews, 2004, 17(1):208-217.
Hecho en México, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), todos los derechos reservados 2011. Esta página puede ser reproducida con fines no lucrativos, siempre y cuando no se mutile, se cite la fuente completa y su dirección electrónica. De otra forma requiere permiso previo por escrito de la institución. Créditos
Sitio web administrado por: Dra. Teresa Uribarren Berrueta. Contacto