Dra. Teresa Uribarren Berrueta
Departamento de Microbiología y Parasitología,
Facultad de Medicina, UNAM
berrueta@unam.mx
Introducción.
La leishmaniosis constituye un espectro de enfermedades causadas
por el protozoo Leishmania, intracelular obligado del
humano y otros mamíferos, que produce lesiones a niveles
cutáneo, mucocutáneo y visceral.
Leishmania spp. incluye a una serie de protozoos flagelados
pertenecientes al subphylum Mastigophora, orden Kinetoplastida,
familia Trypanosomatidae.
El género Leishmania está constituido por 3
subgéneros: Leishmania (Leishmania), Leishmania (Viannia) y L. (Sauroleishmania), este último de lagartos, de acuerdo a recientes estudios de filogenia molecular. Las especies y subespecies se agrupan dentro de complejos en constante revisión. Asimismo, se reconocen paraleishmanias. (Schönian et al. 2010; Fraga et al. 2010).
La difícil clasificación de las múltiples especies y subespecies de Leishmania se realiza en función de su:
1) biología - desarrollo en el flebótomo,
crecimiento en medios de cultivo, desarrollo en los hospederos
vertebrados; 2) bioquímica: patrones isoenzimáticos,
secuenciación de múltiples loci (multilocus enzyme typing) - actual "estándar de oro" (Schnian et al. 2011);
3) inmunología:
análisis parasitario con anticuerpos monoclonales, 4) filogenia molecular, entre otros.
La leishmaniasis cutánea, con una abundante variedad de lesiones, se asocia, de manera tradicional, con especies del Nuevo y Viejo Mundo: Leishmania major, Leishmania tropica, Leishmania mexicana, Leishmania amazonensis, Leishmania braziliensis, Leishmania peruviana, y Leishmania guyanensis. Leishmania infantum (sin. L. chagasi), que da lugar a visceralizaciones, también causa lesiones cutáneas simples. L. donovani también da lugar a la enfermedad cutánea conocida como leishmaniasis post-kala azar. La leishmaniasis cutánea difusa se presenta como consecuencia de factores inmunes del hospedero, asociada a ciertas especies del parásito.
La leishmaniasis mucocutánea, un cuadro clínico también prevalente en el Nuevo Mundo, también conocido como espundia, se encuentra asociado principalmente con L. braziliensis.
La leishmaniasis visceral (kala-azar), la forma más severa de la parasitosis, es causada generalmente por L. donovani, inlcuyendo a L. infantum/L. chagasi.
Morfología.
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| Leishmania sp.
Promastigotes en cultivo. WHO/TDR/Summers |
Leishmania sp. Amastigotes
en macrófago. CDC/NCID/DPD. |
Leishmania es un
protozoo intracelular obligado dimórfico; en los hospederos
mamíferos se localiza en macrófagos y células
dendríticas (células de Langerhans en la piel).
El promastigote( metacíclico), la forma infectante,
elongado, extracelular, se desarrolla y multiplica en el tracto
digestivo de los insectos transmisores, pertenecientes al género
Lutzomyia en América y Phlebotomus
en el Viejo Mundo. Mide 10 - 20 µm, sin contar la longitud
de un único flagelo, cuyo tamaño oscila entre
15 - 25 µm; presenta un gran núcleo central, ribosomas,
retículo endoplásmico, aparato de Golgi, vesículas
y una mitocondria. El cinetoplasto aparece como una banda granular
electrodensa dentro de la extensión de la mitocondria,
localizado a 1 - 2 µm del extremo anterior del parásito,
de donde emerge el flagelo. El axonema que se origina en el
cuerpo basal está contenido dentro del bolsillo flagelar.
El amastigote,
la forma replicativa, redondo u oval, intracelular,
reside y se multiplica en fagolisosomas dentro de fagocitos
mononucleares de los hospederos, aunque se ha documentado
la presencia de amastigotes en neutrófilos y fibroblastos
en lesiones de piel. (Laskay T, et al. 2003). Mide
2 - 4 µm; con tinción Giemsa se aprecian un gran
núcleo y un cinetoplasto pequeño, ambos de color
púrpura, y un filamento delgado que une cinetoplasto
y cuerpo basal, éste último apenas un punto visible.
El cinetoplasto es una subestructura de la gran mitocondria,
con DNA único y se encuentra asociado estrechamente al
bolsillo flagelar y al cuerpo basal del flagelo. La presencia
del cinetoplasto da el nombre al grupo de protozoos incluidos
en el orden Kinetoplastida.
Ciclo de vida.
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Los promastigotes
metacíclicos, formas extracelulares, una vez en
la probóscide de la mosca hembra, son introducidos en
la piel de un hospedero vertebrado durante la ingesta de sangre.
Los parásitos son fagocitados en piel por macrófagos,
células de Langerhans y activan el complemento. Aunque
muchos promastigotes son destruidos por los leucocitos polimorfonucleares,
unos pocos se transforman en amastigotes en las células
del sistema reticuloendotelial; en los fagolisosomas (vacuola
parasitófora), pierden el flagelo y se transforman en
amastigotes, multiplicandose por división binaria. La
replicación ocurre en cantidades que oscilan desde decenas
hasta cientos. Las células infectadas se rompen finalmente
y los amastigotes se diseminan, de acuerdo a factores del parásito
y del hospedero, entre otros, hacia diferentes tejidos. Cuando
moscas libres de infección se alimentan de individuos
infectados, ingieren las células con amastigotes que
sufren cambios bioquímicos y morfológicos en el
intestino medio del insecto, se multiplican y finalmente migran
a la probóscide como promastigotes metacíclicos,
altamente infectantes y promastigotes.
Una animación flash muy didáctica: El
ciclo de vida de la leishmaniasis en humanos, © The Wellcome Trust / TDR / WHO.
Transmisión.
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La picadura por dípteros del género Lutzomyia, en América, es el principal mecanismo de transmisión. Estos insectos pueden adquirir la infección de humanos y reservorios tales como roedores, cánidos y primates. La transmisión entre humanos también puede ocurrir por contacto con material de una lesión, transplante de órganos, transfusión sanguínea y a través de la placenta.
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| Phlebotomus sp.CDC/ Frank Collins | Lutzomyia longipalpis. WHO/TDR/Stammers |
Los flebotóminos transmisores son pequeños, miden 1.5 - 2.5 mm y están cubiertos de pelos. Se cree que un 10% de las 600 especies conocidas está involucrado en la transmisión de la leishmaniosis humana. La hembra requiere de sangre para la maduración de los huevos, en tanto que los machos se alimentan de jugos de frutas. Sustancias presentes en la saliva, como la maxaladina, se han relacionado en parte con el tropismo de los aislados de Leishmania.
Respuesta
inmune.
La respuesta inmune ante la infección por Leishmania
inicia con la respuesta innata. Los receptores TLR2 (Toll-like
receptor 2), presentes en macrófagos, células
dendríticas (CD) y células asesinas naturales
(NK) reconocen moléculas en la superficie del parásito,
tales como el lipofosfoglicano (LPG) y una glicoproteína
de 63kDa (gp36) e inducen la producción de citocinas
proinflamatorias: TNF-a, IFN-g e IL-12, así como de moléculas
coestimuladoras. (Ruiz JH, Becker I. 2007).
Los factores del complemento C3b y C3bi se unen al parásito
y median la adhesión y posterior fagocitosis a través
de la unión de los receptores del complemento CR1 y CR3
presentes en el macrófago.
El macrófago cubre un papel triple en la enfermedad:
es una célula hospedera, célula presentadora de
antígenos que activan las células T específicas,
y célula efectora cuya eficacia leishmanicida depende
de la activación por parte de las citocinas IFN-g y TNF-a.
(Ruiz JH, Becker I. 2007).
La respuesta principal a la
leishmaniosis es de tipo celular.
El progreso de la infección, demostrado en el modelo
Leishmania-ratón, depende de la dicotomía
en el desarrollo de las células T CD4+ hacia las vías
Th1 (protección) o Th2 (exacerbación).
La IL-12 induce la expansión de clonas Th1, con la elaboración
de diferentes perfiles de citocinas, como IFN-g y TNF-a, que
inducen la producción de óxido nítrico
(NO) en el macrófago.
IL-4 e IL-10 determinan la diferenciación hacia clonas
Th2 (y activación policlonal de células B), y
la producción de IL-4, IL-5, IL-6, IL-9, IL-10, IL-13
y TGF-b.
El
lipofosfoglucano (LPG) parasitario es una molécula compleja de superficie que despliega polimorfismos importantes. Protege a Leishmania del estallido respiratorio mediante
el secuestro de aniones superóxido y radicales hidroxilo,
la inhibición de una actividad eficaz de la proteína
cinasa-C, relevante en el estallido respiratorio. Se ha demostrado, pues, que permite la persistencia del parásito en espacios no líticos dentro de los neutrófilos.
Otras moléculas, también ancladas a la superficie del parásito, glucoinositolfosfolípidos (GIPLs), que presentan también polimorfismos, inhiben la liberación de NO, entre otras acciones, en modelos animales. (De Assis RR et al. 2012).
Se reportó un aumento importante de IL-1β en lesiones y a nivel sistémico en pacientes con leishmaniasis cutánea diseminada. Los autores mencionan que la susceptibilidad o resistencia a la enfermedad se ha asociado a variaciones genéticas, específicamente a un polimorfismo en el gene para IL-1β, con incremento del proceso inflamatorio. (Fernández-Figueroa et al. 2012).
Leishmaniosis visceral
(LV) o kala-azar
El 90% de los casos se han reportado en Bangladesh, India, Nepal
y Sudán. Los agentes etiológicos pertenecen al
complejo L. donovani.
En México, los estados en los cuales se han detectado
casos de LV son Chiapas, Puebla y Guerrero (la cuenca del Balsas),
Oaxaca, Morelos y Tabasco.
Los reportes de LV corresponden a L. chagasi, principalmente
en Chiapas y Guerrero, y se identificó L. mexicana
en un paciente inmuno- comprometido de Tabasco.
La infección puede
ser asintomática, aguda o crónica.
En países en desarrollo, los niños con algún
grado de desnutrición y los sujetos HIV positivos son
la población en mayor riesgo de adquirir la enfermedad
progresiva.
El tiempo de incubación es de meses, a veces años.
La aparición de signos y síntomas es habitualmente
insidioso, y en ocasiones, en el sitio de la agresión
se desarrolla un nódulo, permanente, como único
signo inicial. Los cuadros agudos son menos frecuentes.
Cuando se manifiesta la enfermedad, es grave, y la mortalidad
sin tratamiento es del 100%.
Existen reportes aislados de la enfermedad durante el embarazo. (Pagliano P, et al. 2005; Marius Mueller M, et al. 2006).
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Hepatoesplenomegalia.
WHO/TDR/Desjeux |
Síndrome de
desgaste. WHO/TDR/Crump |
Características generales de la enfermedad: fiebre irregular, pérdida de peso, hepatoesplenomegalia, anemia.
Los signos y síntomas
en niños son: fiebre, palidez, anorexia, pérdida
de peso, deficiencia en el crecimiento, tos, vómito,
diarrea y epistaxis; esplenomegalia masiva acompañada
de hepatomegalia, linfadenopatías, a veces generalizadas,
sangrado gingival, equimosis y petequias en extremidades. El
bazo grande, firme, puede aparecer con consistencia blanda en
casos agudos.
En etapas posteriores del padecimiento se han descrito taquicardia,
ictericia, distensión abdominal, ascitis o edema pedal,
sangrados y equimosis más importantes, alteraciones en
piel y anexos, como hiperpigmentación, lesiones verrucosas
no ulceradas y alopecia.
Los hallazgos de laboratorio indican trombocitopenia, anemia
normocítica normocrómica, leucopenia, hipoalbuminemia,
hipergammaglobulinemia (por la activación policlonal
de células B). El factor reumatoide y complejos inmunes
circulantes están presentes en la mayoría de los
pacientes. Las transaminasas hepáticas séricas
pueden estar elevadas.
Un tratamiento incompleto puede ser causa de recurrencias.
Complicaciones: Síndrome de desgaste, infecciones secundarias.
Es una enfermedad emergente, oportunista, asociada a SIDA.
En pacientes HIV+ se presenta diseminación parasitaria
a piel en la LCDy en forma de síndromes viscerales. Se
ha sugerido que casi cualquier órgano que contenga fagocitos
puede ser infectado eventualmente.
También se consideran en estos pacientes localizaciones
atípicas, crónicas, recaídas, pobre respuesta
a los fármacos habituales y ausencia de anticuerpos anti-leishmania.
La presentación más frecuente cursa con manifestaciones
gastrointestinales.
En el 20 - 40% de los casos la esplenomegalia se encuentra ausente.
Es necesario contemplar la presencia simultánea de otras
infecciones, que pueden alterar aún más el cuadro.
(Paredes R, et al. 2003).
Leishmaniosis cutánea localizada (LCL)
Los principales agentes causales
en América son Leishmania mexicana, L. braziliensis,
L. panamensis.
Existen casos autóctonos en Texas, EUA, y se considera
endémica en Latinoamérica, hasta el norte de de
Argentina, con las excepciones de Chile y Uruguay.
Se le ha encontrado al menos en 20 estados de la República
Mexicana, con las principales zonas endémicas en: Chiapas,
Oaxaca, Campeche, Quintana Roo, Tabasco,Yucatán y Veracruz.
En Tabasco y Veracruz, LCL es causada por infección con
miembros del complejo L. mexicana; en Nayarit y Campeche
se han identificado los complejos L. mexicana y/o L.
braziliensis. (Monroy-Ostria A., 2002).
Se consideran dos cuadros clínicos cutáneos: leishmaniasis cutánea localizada (LCL), generalmente circunscrita al sitio de inoculación gracias a una respuesta inmune celular protectora, y leishmaniasis cutánea diseminada (LCD) caracterizada por una pobre respuesta inmune celular, que permite la diseminación no controlada en piel.
La LCL es conocida en México como "úlcera de los chicleros" debido a que fue encontrada en trabajadores que extraían la goma del árbol del chicle, y con frecuencia se observaba afectando el pabellón auricular, de curso progresivo y mutilante.
Se considera un problema de salud pública debido a su amplia distribución geográfica y porque puede llegar a producir lesiones destructivas e incluso discapacitantes. DermIS. Imágenes (Ingresar término "leishmaniasis").
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| Leishmaniasis cutánea. WHO/TDR/Mark Edwards |
Leishmaniasis cutánea. CDC/Dr. DS Martin |
Tratamiento intralesional. WHO/TDR/Crump |
En México predominan
las úlceras únicas en áreas corporales
expuestas (cara, tronco, extremidades). El período de
incubación varía de una a doce semanas, aunque
puede ser más prolongado. La lesión inicial es
una pápula que evoluciona a un nódulo eritematoso,
pruriginoso e indoloro, acompañada hasta en un 30% de
los casos de adenopatía regional, con un diámetro
de
1 - 10 cm y que se ulcera en un lapso de 1 - 3 meses. La úlcera
característica es redondeada, de borde elevado y bien
definido, indurado, cubierta por una costra amarillenta; cuando
ésta se desprende revela un fondo de tejido de granulación
limpio. Es posible que aparezcan lesiones satélites.
Con alguna frecuencia existe infección secundaria, con
lesiones purulentas y dolorosas.
En ocasiones no hay ulceración y se aprecian en su lugar
lesiones vegetantes o verrucosas.
El cuadro tiende a curar espontáneamente a corto o largo
plazo, dejando como secuela una cicatriz visible como una placa
atrófica y discrómica con telangiectasias.
Es importante hacer notar que cuando afecta pabellones auriculares (forma cutáneo-condral) produce una úlcera crónica,progresiva, de fondo exudativo, generalmente indolora, mutilante.
Leishmaniosis cutánea difusa (LCD)
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Leishmaniasis
cutánea difusa o diseminada. WHO/TDR/Crump. |
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Forma polar anérgica.
Se ha reportado en Oaxaca, Campeche, Tabasco, Veracruz, Michoacán,
Tamaulipas. Se caracteriza por lesiones nodulares con gran número
de parásitos, diseminadas prácticamente en todo
el tegumento, con excepción del cuero cabelludo, regiones
inguinal y axilar, genitales externos, plantas y palmas, aunque
se han reportado excepciones.
La enfermedad es de curso crónico, se presentan resistencias
a los tratamientos. Se asocia a recaídas, infecciones
bacterianas secundarias.
La respuesta inmune predominante, no protectora, es de tipo
Th2.
En la biopsia de la lesión, se identifican macrófagos
vacuolados con abundantes amastigotes.
Leishmaniosis mucocutánea (LMC)
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Este síndrome es conocido
como espundia en Sudamérica.
Las manifestaciones clínicas se presentan muchos meses
o años después de haberse resuelto la enfermedad
cutánea; se deben a metástasis de lesiones cutáneas,
aunque en un porcentaje de los casos no es posible identificar
la lesión primaria.
Las lesiones se inician principalmente en mucosa nasal, simulando
en el inicio una rinitis. Se aprecia inflamación de la
mucosa e hipertrofia vascular, con ulceración posterior
que llega a comprometer el tabique nasal cartilaginoso.
El progreso de la enfermedad es crónico.
Puede involucrar el labio superior, paladar, pilares, úvula,
epiglotis, cuerdas vocales, hipofaringe, laringe y tráquea.
Los cuadros severos se asocian a dificultad para respirar, deglutir;
también se presenta disfonía, afonía e
incluso asfixia.
La infección secundaria es frecuente y complica el cuadro.
Presenta resistencia a la quimioterapia específica. No
es usual en niños, pero cuando ocurre la mortalidad es
alta.
Las lesiones presentan escasos parásitos.
La respuesta inmune predominante es de tipo Th1.
Leishmaniosis dérmica post-kala-azar (PKDL)
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| Post kala-azar. WHO/TDR |
Esta complicación, reconocida en India y Sudán, suele presentarse entre los 6 meses y 3 años posteriores al tratamiento en el 10% de los casos de leishmaniosis visceral. Las lesiones consisten en una erupción macular, maculopapular y nodular. Habitualmente inicia en cara y se disemina a tronco y extremidades, de acuerdo a su severidad. En ocasiones se autolimita, pero en una buena parte de los casos requiere tratamiento, ya que puede persistir por años. Su alta mortalidad se relaciona con el inmucompromiso e infecciones secundarias.
Diagnóstico.
Para considerar un diagnóstico presuntivo se deben tener
en cuenta el cuadro clínico y los antecedentes epidemiológicos
(residencia o visita a zonas endémicas).
En la LV, los amastigotes se encuentran en aspirados de médula
ósea, biopsia de bazo e hígado, procedimientos
que implican trauma importante y requieren de hospitalización.
En la LCL y LMC se realizan raspado, biopsia, improntas y extendidos
de las lesiones y ganglios linfáticos. En ocasiones el
número de amastigotes presentes es escaso, sobre todo
en lesiones de larga evolución, con reacción granulomatosa.
En cambio, en la LCD las lesiones son abundantes en parásitos.
La visualización de amastigotes se realiza al microscopio
después de tinción con la técnica Giemsa.
En diferentes estudios se reportan resultados variables mediante
cultivo en medios NNN, RPMI-1640 o Schneider.
Entre las pruebas inmunológicas cabe considerar a la
prueba de ELISA, IFA (Indirect fluorescence antibody), inmunofluorescencia
directa y la prueba de aglutinación directa (DAT).
La prueba de ELISA es positiva en etapas tempranas de la enfermedad
y permite evaluar niveles de anticuerpos. Los pacientes con
hipergammaglobulinemia presentan títulos elevados de
IgG e IgM. La utilización de IFA se encuentra restringida
a unos cuantos centros de estudio, con una sensibilidad de 87–100%
y especificidad de 77–100%.
En la leishmaniasis cutánea y mucocutánea los
niveles de anticuerpos son bajos.
La intradermorreación de Montenegro, prueba de hipersensibilidad
celular a antígenos de Leishmania es un método
indirecto, utilizado en estudios epidemiológicos. Es
positiva en las formas LCL y LMC, después de unos 30
- 90 días de haber adquirido la infección y se
mantiene indefinidamente. En los casos de LV es negativa durante
la enfermedad activa, y solamente se positiviza con el tratamiento,
por lo que es útil, en forma conjunta con los anticuerpos,
en el monitoreo de la evolución durante el tratamiento.
En la enfermedad cutánea difusa (LCD) también
es negativa.
Para la discriminación entre especies, se requiere una
bateria de métodos de identificación. Se han empleado
el cultivo de promastigotes con anticuerpos monoclonales y perfiles
isoenzimáticos. Se utiliza la técnica de PCR (reacción
en cadena de la polimerasa) para el diagnóstico y distinción
de género y especie; desafortunadamente, se encuentra
restringida a algunos centros de investigación y de referencia
diagnóstica (Boelaert M, et al. 2007; Fagundes
Aline, et al. 2010).
Diagnóstico diferencial.
En el caso de la leishmaniosis visceral, se debe descartar:
paludismo, tuberculosis miliar, brucelosis, fiebre tifoidea,
histoplasmosis, esplenomegalia tropical, desnutrición,
linfoma, leucemia, entre otros.
Por otra parte, impétigo, picaduras infectadas de mosquitos,
lupus vulgar, lepra, sífilis, cáncer de piel,
lesiones causadas por amibas de vida libre y otras patologías,
pueden simular un cuadro de leishmaniosis cutánea.
Tratamiento.
Todos los tratamientos convencionales implican un elevado costo, falta de efectividad en muchos
casos, resistencias y diversos efectos secundarios. La primera línea de tratamiento está constituida por los antimoniales
pentavalentes: antimoniato de meglumina (Glucantime) y estibogluconato
de sodio (Pentostam).Son fármacos de elección
a pesar de los inconvenientes mencionados y los diversos efectos secundarios: alteraciones
en la función hepática, pancreatitis bioquímica,
aplanamiento de ondas T en el ECG, mialgias, artralgias, trombocitopenia
y otros.
Otros fármacos sistémicos utilizados son: Anfotericina
B, Anfotericina B liposomal (AmBisome), paromomicina, sitamaquina, ésta en evaluación clínica aún, debido a efectos renales adversos (Global Health Progress, 2012), y pentamidina, prácticamente en desuso por su toxicidad.
Entre los fármacos orales, se emplean: Miltefosine,
un antineoplásico con efecto teratogénico, aceptado
en India para tratamiento de la leishmaniosis visceral (desde 2002)
y en América para tratar lesiones cutáneas y mucocutáneas (de acuerdo a las especies causantes de la infección), ketoconazol
e itraconazol.
El alopurinol oral y la pentoxifilina oral parecen ser efectivas como adyuvante de los antimoniales.
En los casos de LCL, se considera a los antimoniales sistémicos
o intralesionales como el tratamiento de elección. Algunos
métodos físicos son eficaces en lesiones pequeñas:
crioterapia, calor controlado (ondas de radio) - 50 °C
/ 30 seg / 1 dosis, ungüento de paromomicina, e imiquimod
(antiviral con características inmunomoduladoras), empleado
conjuntamente con antimoniales.
En general, no se recomienda la escisión quirúrgica de las lesiones debido riesgo de desfiguración y recaída local. Los dispositivos de termoterapia pueden ser convenientes en los establecimientos de atención primaria de salud. Los pacientes tratados con calor no tienen efectos adversos considerables, pero algunos pueden desarrollar celulitis local y quemaduras secundarias superficiales donde se aplicaron los electrodos e infecciones bacterianas secundarias después del tratamiento. (González et al. Cochrane Systematic Reviews, 2010).
Varios antígenos son
candidatos potenciales en el desarrollo de vacunas. También
se están realizando estudios con proteínas recombinantes.
Virbac, laboratorio farmacéutico dedicado exclusivamente a la salud animal, lanzó en España la única vacuna contra la leishmaniosis canina en Europa (Europapress.es, enero 2012).
Epidemiología.
La leishmaniosis se encuentra distribuída en
unos 100 países, en trópicos, subtrópicos
y regiones templadas. Se considera que 350 millones de personas
en el mundo están en riesgo de infección. La prevalencia
estimada es de 12 millones de casos.
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| Ambiente propicio. WHO/TDR/Mark Edwards |
La forma más frecuente
en América es la cutánea. La enfermedad se asocia
principalmente con la penetración o residencia cercana
de grupos humanos en regiones selváticas; se han reportado
casos en México, Centroamérica, Sudamérica,
Texas, con la excepción de Chile, Uruguay e islas del
Caribe.
En México, la leishmaniosis se ha identificado al menos
en 20 entidades federativas, entre ellas Coahuila, Nuevo León,
Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Campeche, Yucatán, Quintana
Roo, Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Jalisco, Nayarit,
San Luis Potosí, Morelos, Puebla e Hidalgo. (Monroy et
al., 2002; Sanchez et al., 2010).
La leishmaniosis afecta a ambos sexos, aunque se reporta con
mayor frecuencia en sujetos del sexo masculino, con aumento
en la incidencia a partir de los 9 años de edad (Dirección
de Epidemiología, 2006).
Es una patología subregistrada. En el año 2008,
se reportaron 710 de casos en el Anuario de Morbilidad del CENAVECE,
SSA, México. Más recientemente, en enero del 2012, se registraron 12 casos por fuente de notificación (SINAVE/DGE/Salud).
Sistema de Notificación Semanal de Casos Nuevos de Enfermedades. Información Epidemiológica de Morbilidad. Reporte correspondiente a: Enero del 2012 FUENTE: SINAVE/DGE/Salud. |
Las zonas geográficas
situadas por debajo de los 1 750 m sobre el nivel del mar, con
clima cálido, humedad relativa alta y temperatura media
entre 25 - 30 °C presentan las condiciones adecuadas para
la transmisión de la enfermedad cutánea y la proliferación
de focos en bosques tropicales donde aún es frecuente
la presencia de reservorios y vectores, en tanto que los bosques
secos tropicales son el hábitat preferido para la leishmaniosis
visceral. Actúan como reservorios los marsupiales, roedores,
zorros, animales peridomésticos; los perros
tienen gran importancia por su estrecha relación
con el humano (leishmaniosis visceral).
Los flebotomos se desplazan a "saltos", a cortas
distancias de sus criaderos; se ubican en el suelo, troncos
de árboles, hojas de pequeños arbustos, madrigueras
de mamíferos, cerca de arroyos y ríos; también
es posible encontrarlos en las paredes húmedas de viviendas,
en gallineros, chiqueros. La infección es adquirida sobre
todo en estación de lluvias, a causa del incremento en
la densidad de los transmisores, cuando el hombre entra o reside
en las áreas ecoepidemiológicas adecuadas.
Factores de riesgo en zonas endémicas son la exposición
debida a actividades laborales (campesinos, militares, chicleros,
madereros, arqueólogos); la instalación de viviendas
cerca de focos de transmisión y de ciudades cercanas
a bosques y/o selvas tropicales. Los perros son muy susceptibles y constituyen hospederos importantes de la infección causada por L. infantum. En zonas de Europa en las que se ha reportado leishmaniasis canina (CanL) también se han identificado gatos y caballos infectados. (Gramiccia. 2011). Asimismo, la infección en caninos se ha identificado plenamente en Latinoamérica.
La coinfección con VIH+ se ha asociado a un incremento
muy importante de la leishmaniosis visceral en zonas endémicas.
Leishmaniasis canina. En: Filipe Dantas.Canine vector-borne diseases in Brazil. Parasit Vectors. 2008;1:25 |
Control.
Es fundamental la educación de las comunidades
en riesgo sobre las características de la enfermedad,
sus formas de presentación clínica, los insectos
transmisores, la importancia de su control y en el empleo de
métodos de protección, tales como el uso de ropa
protectora y repelentes. Los grupos médicos y paramédicos
deben tener los recursos mínimos para la identificación
rápida del parásito; asimismo, las autoridades
locales deben estar conscientes de la tarea de eliminación
de reservorios domésticos, adecuación de las viviendas
al entorno e implantantación de medidas básicas
de sanidad.
En algunos sitios se ha implementado la vacunación de
perros con resultados alentadores.
La colonización de áreas enzoóticas, la
movilización de tropas, la explotación de los
recursos naturales, los hábitos relacionados con la enfermedad,
aumentan las probabilidades de infección debido a la
interacción del hombre con reservorios y vectores.
Las acciones encaminadas a la protección para evitar
el contacto del hombre y transmisor, y el acceso oportuno al
tratamiento adecuado son los principales condicionantes para
el control de la enfermedad.
Vínculos.
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