HYMENOLEPIASIS o HIMENOLEPIOSIS

Dra. Teresa Uribarren Berrueta
Departamento de Microbiología y Parasitología, Facultad de Medicina, UNAM
berrueta@unam.mx

Introducción.
La hymenolepiasis constituye la infección por cestodos más frecuente a nivel mundial, particularmente en las áreas geográficas cálidas, templadas y secas de países en vías de desarrollo, y se identifica principalmente en niños. Hymenolepis spp., cestodo del orden de los ciclofilídeos, fue descubierto por Bilharz en 1851 y descrito inicialmente como Taenia nana por Von Siebold (1852). En 1906, Stiles identificó un parásito similar en roedores, y lo denominó Hymenolepis nana var. fraterna.

El género incluye unas 400 especies, pero 3 de ellas han sido objeto de mayor atención: H. nana, H. diminuta e H. microstoma. Los agentes etiológicos de importancia médica son H. nana e H. diminuta. La mayor proporción de casos corresponde a infecciones debidas a H. nana, el único cestodo del humano cuyo ciclo biológico no requiere de hospederos intermediarios, cuyo mecanismo de transmisión habitual es el oral-fecal; la infección adquirida a través de la ingestión de artrópodos es fortuita. Hymenolepis diminuta es un parásito de roedores, e infecta de manera incidental al humano, mediante la ingesta de artrópodos hospederos intermediarios infectados con la forma larvaria (cisticercoides).

Epidemiología.
Las parasitosis gastrointestinales, endémicas de los países en desarrollo, son un buen indicador de las condiciones sanitarias y ecológicas de los hospedadores. A pesar de que Hymenolepis nana e Hymenolepis diminuta son parásitos cosmopolitas, las infecciones se concentran en zonas de climas cálido o templado, y seco, en particular en zonas rurales y marginadas, con condiciones sanitarias deficientes (ambientales, de infraestructura y educación).

La himenolepiosis, con frecuencia asociada a otras parasitosis (poliparasitismo), se presenta principalmente en niños de edad preescolar y escolar y disminuye hasta hacerse infrecuente a los 15 años. La infección en adultos es un hallazgo poco usual. (Quihui et al. 2006). Se ha mencionado que la infección suele identificarse en instituciones con medidas sanitarias deficientes, tales como guarderías.
La prevalencia global de hymenolepiasis ocasionada por H. nana oscila entre 0.1% - 58%. Las diferencias entre los resultados de los diferentes reportes se atribuyen a variaciones en las condiciones climáticas, disparidad de factores socioeconómicos entre países desarrollados y aquéllos en desarrollo, así como a la posible falta de resultados epidemiológicos adecuados en ciertas localidades desprotegidas, lo que se traduce como la invisibilidad de ciertas parasitosis y otros problemas de salud. (Ahmed et al. 2010; Borjas et al. 2009; Gamboa et al. 2010; Mohammad et al. 2007; Rossomando et al. 2008).
El conocimiento que se tiene de la hymenolepiasis en México, casi exclusivamente de la causada por H. nana, deriva en gran medida de encuestas coproparasitoscópicas realizadas en municipios prioritarios (localidades centinela), para evaluar el impacto de los programas de tratamiento antiparasitario masivos y de algunos estudios regionales para determinar prevalencias de parasitosis intestinales en zonas marginadas; los trabajos sobre Hymenolepis spp., son escasos. Las frecuencias de infección en preescolares y escolares son dispares en los diferentes reportes, entre ellos: 4.9% y 9% en comunidades de San Luis Potosí (Sanchez et al. 2010), 22.7% en niños de Ixtlahuaca, Estado de México (Martínez et al. 2010), 10% en niños de Coacalco, Estado de México (Díaz et al. 2003), 15.4 % y 9.6% en comunidades de indígenas y mestizos en la sierra de Nayarit (Guevara et al. 2003), 5.3% en zonas urbanas de Colima (Dávila et al. 2001), 1.5% en la región fronteriza de Chiapas (Morales et al. 2003), 25% y 23% en niños de 12 comunidades de Sinaloa y Oaxaca (Quihui et al. 2006). Estos estudios ponen en evidencia las deficiencias en las condiciones sanitarias y de educación como factores de riesgo en la adquisición de hymenolepiasis y la coexistencia frecuente con otros patógenos y comensales cuyo mecanismo principial de transmisión es el oral-fecal, entre ellos Giardia duodenalis, Entamoeba histolytica/E. dispar, Entamoeba coli, Endolimax nana y Ascaris lumbricoides.

La infección por Hymenolepis diminuta, adquirida por la ingesta de artrópodos hospederos intermediarios infectados, habitualmente en granos, cereales y otros alimentos es muy poco común. Se han reportado unos cientos de casos a nivel mundial, la mayoría de ellos en niños con condiciones de vida precarias. Es frecuente el hallazgo de ratas y roedores en el peridomicilio; algunos estudios regionales han arrojado prevalencias entre 0.001% y 5.5%. (Patamia et al. 2010).

Morfología.

Hymenolepis nana gusanos adultosHymenolepis nana. DPDx Image Library/CDC

Hymenolepis nana, llamada la tenia enana, mide entre 2 - 4 cm y está constituida por tres regiones: un escólex anterior, un cuello largo y delgado y un estróbilo. El escólex cuenta con 4 ventosas y un rostelo retráctil armado de una hilera de 20 - 30 ganchos. El número de proglótidos varía entre 150 y 200. Los segmentos grávidos, localizados al final del estróbilo, presentan un gran útero repleto de huevos; estos proglótidos habitualmente se desprenden y desintegran en la luz del intestino delgado, de manera que los huevos se eliminan con la materia fecal y también pueden ser causa de autoinfección interna.
Los huevos miden 35 - 45 µm, son ovales, y cuentan una membrana externa y un embrióforo delgado en contacto con la oncosfera (embrión hexacanto); esta membrana interna presenta dos engrosamientos polares, de los que se desprenden 4 - 8 filamentos polares. El embrión hexacanto tiene 6 ganchos. El huevo es infectante al momento de su liberación.

Hymenolepis nana. Escólex armado, rostelo muy evidente. Dr. Benajmín Nogueda, ENCB-IPN
H. nana. Escólex armado, con rostelo muy evidente. Imagen:
Dr. Benjamín Nogueda T, Depto. de Parasitología, ENCB-IPN.

Hymenolepis diminuta presenta un tamaño mayor, 20 – 60 cm de longitud. El escólex carece de ganchos; los proglótidos grávidos se desintegran en intestino y los huevos son eliminados con las heces fecales de los roedores, los hospederos definitivos. Los huevos de H. diminuta tienen forma esférica y miden entre 60 – 80 µm, con una membrana externa transparente y un embrióforo que cubre al embrión hexacanto.

Características de Hymenolepis spp.
Especie Hymenolepis nana Hymenolepis diminuta
Tamaño 2 - 4 cm 20 - 60 cm
Escólex 0. 3 mm
Rostelo armado con 20 – 30 ganchos
0.2 mm – 0.4 mm
Rostelo inerme
Huevo Oval 30 – 47 µm
Embrión hexacanto
Embrióforo con protuberancias polares
4 – 8 filamentos polares
Esférico 60 – 80 µm
Embrión hexacanto
Embrióforo sin protuberancias
Sin filamentos
Proglótidos 100 - 200 800 – 1 000

Ciclo biológico.
H. nana es un parásito monoxeno, es decir, solo requiere de un hospedero. Su hábitat abarca desde duodeno hasta el segmento ileal del intestino delgado y puede llevar a cabo un ciclo de vida directo o indirecto. En el ciclo de vida directo, el más frecuente, el humano adquiere la infección al ingerir huevos del cestodo en alimentos o bebidas contaminadas con materia fecal. Las oncosferas se liberan de los huevos y penetran la lámina propia de las vellosidades intestinales, donde se desarrollan las larvas cisticercoides, las cuales regresan a la luz intestinal transcurridos unos 5 – 6 días y se fijan a la mucosa mediante el escólex. El cestodo alcanza la fase de adulto en 3 semanas, con una vida promedio de 4 - 6 semanas. Los proglótidos grávidos se desintegran en intestino y liberan huevos infectantes, lo que puede dar lugar a lo que se denomina autoinfección interna, con desarrollo de cisticercoides y nuevos parásitos adultos, y a infecciones que persisten durante años en sujetos susceptibles. (Schantz. 1996).
Los huevos eliminados en materia fecal sobreviven hasta 10 días en el medio ambiente.

Ocasionalmente, el humano adquiere la infección de manera indirecta (ciclo indirecto) a través de la ingesta de artrópodos – pulgas (Xenopsylla cheopis, Ctenocephalides canis, Pulex irritans), escarabajos, también llamados “gorgojos” (Tenebrio sp., y Tribollium sp., sobre todo) que adquieren la infección y desarrollan cisticercoides en el hemocele al deambular en materia fecal contaminada con huevos del parásito; los artrópodos pueden encontrarse en granos, cereales, harinas, especies, chocolates, frutas secas, comidas de mascotas - semillas para pájaros, comida para peces, perros y gatos, que se convierten en fuente de infección para el humano. Los roedores también pueden infectarse de esta manera. (Rossomando et al. 2008).
Los roedores, hospederos definitivos de Hymenolepis diminuta y los humanos (hospederos accidentales), se infectan al ingerir los artrópodos (hospederos intermediarios) con cisticercoides

Hymenolepis nana ciclo
Hymenolepis diminuta ciclo

Cestodo

Hospedero intermediario

Hospedero definitivo

Prevalencia

Cuadro clínico

Hymenolepis nana No. Es un parásito monoxeno Esporádicamente: Insectos (pulgas, escarabajos coprófagos)

Humano
Roedores

Cestodo más frecuente en humanos (niños, instituciones) Asintomático
Leve
Moderado
Hymenolepis diminuta Escarabajos de harinas, coprófagos, granos, cereales, otros Roedores Ocasional Asintomático
Leve
Moderado

Patogenia.
Se consideran factores patogénicos:
• El traumatismo mecánico ocasionado por los cisticercoides en las vellosidades intestinales, así como la enteritis causada por el escólex de los parásitos.
• Una acción tóxico-alérgica, debida a la absorción de metabolitos del parásito, entre ellos los antígenos de excreción/secreción de los cisticercoides en la vellosidad intestinal, que generan una reacción inflamatoria con predominio de eosinófilos. (Chero et al. 2007).
• Los productos líticos presentes en los huevos de los parásitos, que elicitan una respuesta inmune más acentuada.
• El número de parásitos: Las lesiones causadas por un gran número de parásitos pueden dar lugar a manifestaciones clínicas más evidentes. Se considera una parasitosis masiva >15,000 hgh huevos por gramo de heces (hgh).

Patología.
Los cisticercoides en desarrollo pueden destruir las vellosidades que ocupan. Una parasitosis masiva puede derivar, por lo tanto, en una enteritis extensa. La fijación de los parásitos adultos en la mucosa intestinal también puede dar lugar a erosiones en la misma. (Schantz et al. 1996).
En ratas silvestres y de laboratorio infectadas con H. diminuta se ha observado compresión y atrofia de vellosidades intestinales, degeneración y descamación de las células epiteliales y aumento en la secreción de mucina. Ocasionalmente, se ha apreciado también infiltración celular eosinofílica. (Goswami et al. 2011).

Hymenolepis diminuta cisticercoidesH. diminuta. Larvas cisticercoides. Imagen:
Dr. Benjamín Nogueda T, Depto. de Parasitología, ENCB-IPN.

Espectro clínico:
Los signos y síntomas dependen de la intensidad y duración de la infección y no son específicos; es posible que se deban a otros patógenos presentes en los casos de poliparasitismo. Se reportan con mayor frecuencia: Dolor abdominal, meteorismo y flatulencia, diarrea periódica, prurito anal, hiporexia y cefalea. También se refieren prurito nasal, bruxismo e irritabilidad, y de manera esporádica, urticaria y artromialgias. Ante cargas parasitarias elevadas e infecciones crónicas, se ha observado en niños disminución de peso y retardo en el crecimiento pondoestatural. En casos excepcionales, se han atribuido convulsiones y enteritis severa a una carga parasitaria muy importante, pero es necesario considerar otras patologías concomitantes. (Rossomando et al. 2008; Chero et al. 2007; Di Lernia et al. 2004; Schantz. 1996).

Diagnóstico.
Se realiza mediante estudios coproparasitoscópicos en fresco, de concentración y cuantitativos para evaluar la carga parasitaria, con la identificación de los huevos característicos. Es poco usual encontrar proglótidos. En algunos casos de infección por
H. diminuta
se ha reportado eosinofilia periférica.

Tratamiento.
El fármaco de elección es prazicuantel. Destruye a parásitos adultos y cisticercoides. Se administra una dosis única de 25 mg/kg. Los efectos secundarios más frecuentes son: cefalea, somnolencia, mareo, náusea, vómito, dolor abdominal, heces blandas, prurito, urticaria, artralgia, mialgia, febrícula, y en algunos casos ligeras elevaciones de las enzimas hepáticas. (Kappagoda et al. 2011; Van Den Eden. 2009; Ortíz et al. 2002).
Una segunda opción es la nitazoxanida, en dosis de 500 mg c/12 ó 24 h/3 días en adultos. En menores de 11 años de edad, la dosis ponderal es 7.5 mg/kg de peso c/12 horas. Entre los efectos secundarios de este fármaco se encuentran dolor abdominal, náusea, cefalea y diarrea. (Kappagoda et al. 2011; Pérez et al. 2009; Belkind-Valdovinos et al. 2004).
Cabe considerar parasitosis asociadas antes de evaluar el esquema de tratamiento.

Prevención.
Los pilares fundamentales de la prevención de la helmintiasis son:
Medidas básicas de sanidad - Disponibilidad de agua potable y eliminación sanitaria de excretas.
Y, de manera muy importante, educación para la salud.

Vínculos.

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Última revisión 17 febrero 2014

 

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