Dra. Teresa Uribarren Berrueta
Departamento de Microbiología y Parasitología,
Facultad de Medicina, UNAM
berrueta@unam.mx
Fasciolosis es una zoonosis causada por el trematodo Fasciola hepatica, que afecta a animales vertebrados herbívoros (vacas, ovejas, cabras, entre otros) y a humanos. La infección se adquiere debido a la ingesta de vegetales acuáticos crudos o agua contaminados con metacercarias, la forma infectante.
Morfología.
| BIODIDAC ® Livingstone. Modificado |
El adulto de F. hepatica, platihelminto de la clase Digenea
presenta las siguientes características:
• Tamaño que oscila entre 2 - 4 cms.
• Aplanado en sentido dorsoventral.
• Simetría bilateral.
• No segmentado. Forma en hoja, oval.
• Fijación: ventosa oral (peribucal) y ventral
(acetábulo).
• Tejido parenquimatoso.
• Un poro excretor en parte posterior.
• Tegumento sincitial con ornamentaciones (espinas).
• Musculatura en 3 capas.
• Aparato digestivo incompleto, con ciegos intestinales.
• Aparato excretor (osmorregulador) protonefridial.
• Sistema nervioso - Troncos nerviosos, ganglios.
• Aparato reproductor: los trematodos digenéticos
son
hermafroditas (excepto Schistosoma ).
• Los huevos que elimina son operculados (forma diagnóstica)
y miden 130 - 150 x 60 - 90 µm.
Ciclo biológico y mecanismos de transmisión:
![]() |
El ciclo biológico de Fasciola
hepatica (duela hepática) requiere de 2 hospederos:
los animales herbívoros (bovinos, ovinos, caprinos, suinos,
equinos, conejos, liebres, venados) y el humano intervienen
como hospederos definitivos y los caracoles de agua dulce del
género Lymnaea spp.
son hospederos intermediarios.
Cercarias y redias en Lymnaea
cousini. De YouTube.
![]() Extremo anterior F. hepatica Houseman ® BIODIDAC |
El humano se infecta al ingerir
plantas acuáticas (entre ellas berros, lechuga, alfalfa)
o agua contaminados con metacercarias. El desenquistamiento
de estas formas ocurre en el intestino delgado, gracias a componentes
de la bilis. Las formas juveniles atraviesan la pared intestinal,
migran a través de la cavidad peritoneal, penetran el
parénquima hepático, donde tienen una fase de
crecimiento que se prolonga unos 2 meses y terminan su desarrollo
en los conductos biliares, hábitat del adulto. Pueden
sobrevivir en el hospedero durante 9 - 13.5 años.
Fasciola
1.2_0001. El parásito adulto en su hábitat.
Hallazgo quirúrgico. YouTube.
Espectro clínico.
Se ha divido en 2 etapas.
Fase aguda o invasiva:
Corresponde a la migración de los trematodos
inmaduros
desde intestino hasta vías biliares. Durante el período invasivo, el cuadro clínico
incluye: dolor localizado en epigastrio y/o cuadrante
superior derecho con irradiación a escápula del
mismo lado, hepatomegalia, brotes febriles irregulares,
naúsea, vómito, diarrea, hiporexia, mialgias,
artalgias, urticaria fugaz con dermografismo ocasional.
Esta fase puede causar complicaciones, entre ellas la presencia de hematomas subcapsulares o abscesos.
En la biometría hemática puede apreciarse leucocitosis
con desviación a la izquierda, anemia e hipereosinofilia
(30 - 70%).
Fase crónica (o de estado):
se presenta transcurridos unos 3 - 5 meses postinfección,
y las manifestaciones clínicas están asociadas a la presencia
de los trematodos adultos en vías biliares. Los parásitos causan hiperplasia de las paredes con fibrosis importante, y daño extenso en la arquitectura hepática debido en gran medida a enzimas parasitarias.
Se caracteriza por signos y síntomas
relacionados con la obstrucción biliar (parcial o completa en casos más severos)
y el grado de inflamación: dolor abdominal, náuseas,
vómito, anorexia, hepatomegalia
blanda, fiebre, un cuadro similar al de una colecistitis crónica agudizada. Se consideran consecuencias de la presencia crónica de los parásitos: colecistitis, colangitis, bacterobilia, pancreatitis, cirrosis periportal, y fibrosis hepática. Aún no se le ha asociado a desarrollo de colangiocarcinoma. La ictericia se hace evidente ante una obstrucción completa, que requiere de cirugía o éndoscopía de urgencia. (Beltran et al., 2011).
La eosinofilia se presenta en alrededor del 50% de los casos.
Asimismo, existen publicaciones de casos con carga parasitaria
importante y ausencia de manifestaciones clínicas, lo que puede constituirse en una amenaza silenciosa, ya que los parásitos pueden sobrevivir varios años, y si el paciente cursa asintomático o con manifestaciones clínicas inespecíficas, el daño hepático podría ser irreversible. También se han identificado
migraciones erráticas (fasciolosis ectópica) en
diferentes tejidos y síndromes con componente alérgico. ictericia (de tipo obstructivo).
![]() F. hepatica. Corte conducto biliar. Dr. Jorge Tay Z. Fac. Medicina, UNAM |
Diagnóstico.
Fase inicial (migración, aguda).
- Serología:
hemaglutinación indirecta, ELISA
e inmunofluorescencia indirecta.
Se han concentrado los esfuerzos en la obtención de antígenos
de excreción/secreción (E/S) y moléculas
recombinantes para mejorar las pruebas serológicas, de
gran utilidad en el diagnóstico temprano de la enfermedad
(fase de invasión).
Varias cisteínproteinasas, abundantes en los parásitos
juveniles y adultos se emplean como marcadores específicos
para el serodiagnóstico de la fasciolosis. También
se han utilizado cisteinproteinasas recombinantes con resultados
similares.
– BH (leucocitosis con eosinofilia)
– Hipergammaglobulinemia
– Pruebas funcionales hepáticas.
Fase de estado
(crónica).
Los exámenes parasitoscópicos son positivos transcurridos
3 - 4 meses postinfección, cuando los parásitos
adultos eliminan huevos y éstos pueden identificarse
en:
– Exámenes coproparasitoscópicos (CPS) de concentración
por sedimentación. La eliminación de huevos es
irregular
y puede ser baja o inexistente en infecciones
con uno o pocos parásitos en infecciones crónicas,
ectópicas, y dan "falsos positivos" en sujetos
que han ingerido hígado infectado de ganado. (Mas-Coma
S, et al. 2005).
Huevo operculado de Fasciola hepatica Dr. Jorge Tay. Facultad de. Medicina, UNAM |
- Detección de coproantígenos.
- Métodos invasivos: Estudio de contenido duodenal y
biopsia de tejidos. La colangiopancreatografía retrógrada
endoscópica es necesaria en ocasiones para identificar
defectos de llenado en conductos biliares o vesícula,
y permite recolectar las formas juveniles o adultas del parásito
(procedimiento diagnóstico y terapéutico).
También puede recurrirse a la colangiografía percutánea.
Otros estudios:
- Pruebas de funcionamiento hepático.
- Entre los estudios de gabinete, es de utilidad la tomografía
computarizada hepática (con medio de contraste) que permite observar lesiones compatibles con la migración de los parásitos juveniles, microabscesos
distribuidos con patrón radial o ramificado, lesiones
subcapsulares y hemorragias, engrosamiento de la cápsula
hepática. En conductos biliares o vesícula biliar
se busca la forma adulta. La ultrasonografía permite
visualizar parásitos adultos en movimiento, en conductos
biliares o vesícula; las imágenes que se obtienen por resonancia magnética nuclear son similares, y aunque es posible obtener información adicional, debe contemplarse su costo.
- Existen estudios en los que se ha utilizado PCR para la identificación
de especie: Fasciola hepatica y Fasciola gigantica
(no reportada en México).
El dolor abdominal y la eosinofilia se presentan en la mayor parte de los casos de infección por F. hepatica, por lo que debe realizarse diagnóstico diferencial con otras enfermedades infecciosas, entre ellas ascariasis, uncinariasis, strongyloidosis, larva migrans visceral, abscesos hepáticos, hepatitis virales. (Escalona et al. 2012).
Tratamiento.
El fármaco de elección es el triclabendazol,
administrado en 1 - 2 dosis de 10 mg/kg, postprandial. Puede
adquirirse a través de la OMS. Formato para solicitarlo
en: Annual
Government Request for triclabendazole. México no se encuentra incluido en la lista, pero en esa página web existe el contacto para requerir información
Otro fármaco
utilizado es el praziquantel.
En
ocasiones se requiere cirugía.
Epidemiología.
El impacto de las infecciones por Fasciola hepatica
y Fasciola gigantica se ha subestimado en relación
a su prevalencia en el humano y a las pérdidas económicas
en ganadería. En México se han reportado índices
variables de infección por F. hepatica en ganado,
que oscilan entre 5 - 40% (hasta el 100% en algunas rancherías).
Por lo que respecta a casos humanos, en la década de
los 90 apenas se habían diagnosticado 100 casos en el
país. Aunque se consideran zonas de alta prevalencia
Veracruz, Tabasco, Chiapas, Michoacán, Jalisco, Sinaloa,
son pocos los casos documentados. Además, existen microclimas,
favorecidos por los cambios climáticos, que determinan
el desarrollo de los caracoles hospederos, incluso en zonas
semiáridas.
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-Fasciola
Home page. The Zoology Department, Queens University of
Belfast.
Última revisión 5 abril 2013
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