BALANTIDIOSIS o BALANTIDIASIS

Dra. Teresa Uribarren Berrueta
Departamento de Microbiología y Parasitología, Facultad de Medicina, UNAM, México
berrueta@unam.mx

Introducción.
En género Balantidium contempla un gran número de especies, reportadas como endocomensales en tracto digestivo de una gran diversidad de hospederos vertebrados e invertebrados (moluscos, artrópodos, peces, reptiles, anfibios, aves, mamíferos). Balantidium coli es un protozoo ciliado, de gran tamaño, que infecta al humano y a otros primates y habita en ciego y colon. Los cerdos se consideran el hospedero habitual (Hechenbleikner et al., 2016), pero se ha descrito en otros mamíferos, peces, aves, anfibios.

La zoonosis producida por Balantidium coli muestra una prevalencia global baja, con reportes aislados. La mayor parte de los casos se identifica en zonas tropicales y subtropicales de países en desarrollo, sobre todo en áreas rurales, y habitualmente involucra a sujetos en contacto directo o indirecto con cerdos y/o sus excretas, así como la contaminación de fuentes de agua potable y alimentos con materia fecal de cerdos y humanos (Schuster & Ramirez. 2008; Chijide. 2015).

Morfología.
Los quistes de Balantidium coli miden entre 50 - 70 μm; los trofozoítos pueden alcanzar 30 - 200 μm por 40 - 70 μm. Presentan movilidad en espiral, por lo que el parásito, con su gran tamaño y cilios, es fácilmente identificable al microscopio. (Figura 1).

Balantidium coli - morfología
Figura 1. Estructura de Balantidium coli.

Balantidium coli, trofozoito
Balantidium coli, quiste
Balantidium coli. Trofozoíto. Se aprecian cilios, macronúcleo, vacuolas. Imagen: T. Uribarren Berrueta. Facultad de Medicina, UNAM.
Balantidium coli. Quiste infectiva. CDC


Ciclo biológico.
Balantidium coli ciclo biológico en español

El mecanismo de infección habitual es la ingesta de quistes en agua y/o alimentos contaminados. En estómago inicia la disolución de la pared del quiste, y este proceso termina en intestino delgado. Los trofozoítos liberados colonizan intestino grueso, desde ciego hasta recto. Los trofozoítos, la forma vegetativa, se dividen por fisión binaria transversal y también recurren a la conjugación para el intercambio de material genético. Se eliminan tanto quistes como trofozoítos en materia fecal; esto depende de la consistencia de las heces y tránsito intestinal.

Patogenia.
Los protozoos producen hialuronidasa, a la que se atribuye la penetración de la mucosa colonica. La proteólisis enzimática se considera un factor importante en la digestión de la capa mucosa del colon, aunque no existe evidencia concluyente. Se pueden presentar invasión tisular, formación de abscesos, úlceras, y hasta la perforación intestinal en la balantidiasis fulminante.

Cuadros clínicos.
La mayor parte de las infecciones por B. coli cursan de manera asintomática. Cuando hay manifestaciones clínicas, estas oscilan desde síntomas leves, cuadros diarreicos hasta disentería franca. En ciertas condiciones, tales como el inmunocompromiso, aclorhidria, alcoholismo, leucemia, desnutrición, y otras no bien definidas, esta parasitosis puede dar lugar a enfermedad intestinal severa e involucrar a otros tejidos, entre ellos hígado, pulmones o sistema genitourinario (Koopowitz et al. 2010; Maino et al., 2010).

- Los trofozoítos tienen la capacidad de crear úlceras en epitelio intestinal; se puede contemplar desde un síndrome diarreico, con moco y/o sangre, hasta disentería, con sangre y pus, pujo, tenesmo, similar al cuadro presentado en la disentería amibiana, con dolor abdominal, náusea, anorexia, fiebre, deshidratación. Esto se parecia con mayor frecuencia en individuos desnutridos, en contacto con cerdos, ganado, y en ambientes con servicios sanitarios deficientes (Kumar et al., 2016).

- En el cuadro crónico, se encuentran asociados periodos alternados de diarrea y estreñimiento, con astenia, dolor abdominal.

Complicaciones: Perforación y colitis fulminante, apendicitis, poliposis inflamatoria, abscesos. En casos extraintestinales se han reportado lesiones pulmonares, hepáticas, renales, choque séptico (Plutzer & Karanis. 2016).

Manifestaciones clínicas de la balantidiasis
Diarrea - de tipo acuoso, mucoso, puede presentar rastros de sangre
Náusea y vómito
Dolor abdominal
Anorexia
Pérdida de peso
Cefalea
Fiebre
Deshidratación
Síndrome disentérico
Complicaciones: Perforación, colitis fulminante, poliposis, abscesos, neumonía, otras

Diagnóstico.
Antecedentes.
Debido al tamaño del protozoo, es fácil su identificación en materia fecal, a pesar de que la eliminación de quistes/trofozoítos puede ser errática. Se solicitan: Examen directo en fresco y coproparasitoscopicos de concentración por sedimentación.
Habitualmente no es necesario, pero también pueden ser de utilidad métodos invasivos tales como endoscopía y biopsia.

El diagnóstico diferencial de la balantidiasis aguda contempla:
Amibiasis, infecciones virales, sobre todo en niños (rotavirus, adenovirus), shigelosis, infecciones por Escherichia coli, entre otras.

Tratamiento.
Se consideran de elección: Metronidazol, tetraciclina, iodoquinol. Algunos estudios pequeños sugieren algún efecto terapéutico con nitazoxanida (CDC. 2013; Hechenbleikner et al., 2016).

Epidemiología.
B. coli es el único protozoo ciliado (Phylum Ciliophora) que infecta al humano. Existen otras especies (alrededor de 50) en cerdos, primates, ratas, cobayos, peces, perros y anfibios.
La balantidiasis es una parasitosis zoonótica, cosmopolita, con una prevalencia aproximada del 0.02 - 1%.
Es incorrecto considerar que se presenta una mortalidad del 30%. Esto ocurría antes de que se dispusiera de antibióticos.
La infección se adquiere principalmente por fecalismo – contaminación de agua y alimentos con quistes.
Es más frecuente en países en desarrollo, en las áreas rurales con sanidad deficiente (carencia de agua y drenaje, disposición excretas humanas inadecuada).
Los factores de riesgo asociados, ya mencionados, son, entre otros, el contacto con cerdos o sus excretas, desnutrición, alcoholismo, aclorhidria e inmunodepresión. Se le ha asociado con poliparasitismo y brotes epidémicos en prisiones, orfanatos y hospitales mentales.
Cabe mencionar que existen reportes de pacientes provenientes de zonas urbanas y periurbanas, sin contacto con cerdos.

Vínculos.

- Barbosa Ada S, Bastos OM, Uchôa CM, Pissinatti A, Bastos AC, Souza IV, et al . Comparison of five parasitological techniques for laboratory diagnosis of Balantidium coli cysts.Rev Bras Parasitol Vet. 2016 Jul-Sep;25(3):286-92. doi: 10.1590/S1984-29612016044.
- Kumar M, Rajkumari N, Mandal J, Parija SC. A case report of an uncommon parasitic infection of human balantidiasis. Trop Parasitol. 2016 Jan-Jun;6(1):82-4. doi: 10.4103/2229-5070.175118.
- Plutzer J, Karanis P. Neglected waterborne parasitic protozoa and their detection in water.Water Res. 2016 Sep 15;101:318-32. doi: 10.1016/j.watres.2016.05.085.
- Hechenbleikner EM, McQuade JA. Parasitic colitis. Clin Colon Rectal Surg. 2015 Jun;28(2):79-86. doi: 10.1055/s-0035-1547335.
- Plutzer J, Karanis P. Review. Neglected waterborne parasitic protozoa and their detection in water. Water Research. 15 September 2016;101:318–332.
- Valda M Chijide. Balantidiasis. Medscape. Actualización 2015.
- Pomajbíková K, Oborník M, Horák A, Petrželková KJ, Grim JN, et al. Novel Insights into the Genetic Diversity of Balantidium and Balantidium-like Cyst-forming Ciliates. PLoS Negl Trop Dis, 2013;7(3): e2140. doi:10.1371/journal.pntd.0002140
- Bellanger AP, Scherer E, Cazorla A, Grenouillet F. Dysenteric syndrome due to Balantidium coli: a case report. New Microbiol. 2013 Apr;36(2):203-5.
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- Maino A, Garigali G, Grande R, Messa P, Fogazzi GB. Urinary balantidiasis: diagnosis at a glance by urine sediment examination. JNephrol 2010; 23 (06):732-737. (Únicamente resumen).
- Koopowitz A Smith P, Van Rensburg N, Rudman A. Balantidium coli-induced pulmonary haemorrhage with iron deficiency. SAMJ, S Afr med j. 2010;100(8):534-536. ISSN 0256-9574.
- Schuster FL, Ramirez-Avila L. Current world status of Balantidium coli. Clin Microbiol Rev. Oct 2008;21(4):626-38. doi:10.1128/CMR.00021-08
- Gezuele E, Fernández N, Dimenza M, Ponte P. Un caso de balantidiasis humana paucisintomática. Rev Med Uruguay 2005; 21:164-166. ISSN 0303-3295.

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