LA IMPORTANCIA DE LAS ZOONOSIS POR HONGOS EN LAS MICOSIS HUMANAS

Dr. Luis J. Méndez Tovar
Laboratorio de Investigación Médica, Hospital de Especialidades C.M.N. Siglo XXI.

Introducción.

No se tiene una fecha acerca de la aparición de los hongos en la tierra, probablemente se desarrollaron después de las plantas, paralelamente a los otros reinos de seres vivos; originalmente fueron organismos de vida libre que posteriormente se fueron adaptando para vivir como mutualistas, comensales o parásitos de otros organismos.

De acuerdo a la hipótesis de Donald Greer, los dermatofitos aparecen en la era Cenozoica, es decir, hace aproximadamente 65 millones de años, cuando los continentes habían tomado su posición actual, los dinosaurios (fauna de la era Mezozoica) habían desaparecido y aparecen los mamíferos con piel de características similares a la de los animales de la actualidad formada en una proporción importante por diversos tipos de queratinas. Entonces, probablemente las primeras micosis fueron en realidad zoonosis y mucho tiempo después los primeros homínidos presentaron infecciones.

Aunque el hombre y los animales compartieron los mismos ecosistemas durante la prehistoria, probablemente las zoonosis micóticas cobran importancia cuando los humanos domestican animales o aprenden a utilizar los productos de ellos a gran escala. Sin embargo, no existen registros antropológicos que permitan conocer cuales infecciones fúngicas presentaron los primeros pobladores humanos durante la prehistoria.


Clasificación de las micosis humanas.

Las micosis se clasifican de acuerdo a su topografía en cuatro grupos: superficiales, subcutáneas, sistémicas y las causada por hongos de bajo poder patógeno (oportunistas), estas últimas pueden ser localizadas o invadir varios órganos o sistemas dependiendo del daño inmunológico que presente el hospedero. A continuación se hará una referencia breve de las micosis de cada grupo en las que la infección humana a partir de animales es un hecho frecuente.

Micosis superficiales.

Dermatofitosis. Las queratinas son un grupo de proteínas (ácidas y alcalinas) presentes en la piel, pelos y uñas del hombre y los animales. Los dermatofitos son un grupo de aproximadamente 40 hongos queratinofílicos que afectan piel o anexos del hombre y los animales. A estas infecciones se les conoce también como tiñas, término que significa apolillado y que hace referencia al aspecto que tienen los pelos de la cabeza de las personas con infecciones por dermatofitos.

De acuerdo a su hábitat, los dermatofitos se clasifican en antropofilicos (prefieren la queratina humana), zoofílicos (preferentemente se alimentan de queratinas animales) y geofílicos (se nutren de la queratina que hombre y animales liberan en al ambiente día con día). Algunas especies de dermatofitos forman parte de la biota normal de diversos animales (Figura 1), por lo que el contacto profesional o convivencia afectiva e incluso ocasional con estos animales puede ser fuente de infección para el humano (Cuadro 1).

Cuadro 1. Dermatofitos que usualmente viven en animales y que pueden afectar al hombre.

Dermatofitos y zoonosis cuadro

Gato Microsporum canis cultivo Microsporum canis macroconidias

Figura 1. Gato aparentemente sano del que se puede recuperar fácilmente Microsporum canis (centro), cuyo examen microscópico mostrará las macroconidias fusiformes equinuladas típicas de este agente.

El contacto con animales enfermos también es fuente de infección para los humanos. Así, por ejemplo, las lesiones cutáneas en ganado vacuno con frecuencia no son tomadas en cuenta por sus propietarios, o son confundidas con otras patologías y tratadas de manera inadecuada (Figura 2).

Bovino_dermatofitosis Dermatofitos filamentos y conidios

Figura 2. Vaca infectada con dermatofitos. Se observan zonas blanquecinas con caída de pelo y descamación intensa. A la derecha, es fácil distinguir en el corte histológico conidios y filamentos fúngicos invadiendo los pelos del animal.
(Caso clínico diagnosticado por el Dr. Rubén López Martínez).


Desde el punto de vista clínico, las infecciones dermatofíticas causadas por hongos zoofílicos son más inflamatorias y ocasionan más signos y síntomas que las infecciones por hongos antropofilicos; esto se debe a que las proteínas presentes en las cepas provenientes de animales son más antigénicas (Figura 3).

Microsporum canis lesion Trichophyton rubrum lesion

Figura 3. Izquierda. Dermatofitosis en brazo causada por Microsporum canis, con un diámetro aproximado de 3 cm; la periferia se aprecia muy eritematosa y descamativa, la paciente refería prurito intenso. Derecha. Masculino con placa descamativa, de aproximadamente 20 x 15 cm, causada por Trichophyton rubrum (dermatofito antropofílico).
El paciente refería unos 6 meses de evolución con molestias mínimas.


Micosis subcutáneas.

Esporotricosis. Es una infección subcutánea causada por el hongo dimórfico llamado Sporothrix schenckii. Este agente tiene como hábitat natural material vegetal muerto pero no en descomposición, como por ejemplo paja, aserrín, fibras vegetales empleadas en la manufactura de cestos, petates y tapetes de fibras vegetales y con mucha frecuencia se asocia a espinas de plantas y flores (Figura 4).

Cultivo de Sporothrix shenckii
Filamentos y conidias simpodiales de Sporothrix shenckii
Levaduras de Sporothrix shenckii

Figura 4. Cultivo de Sporothrix shenckii. Al centro se observa la preparación microscópica con los filamentos finos formando agrupaciones paralelas (coremios) y las conidias simpodiales típicas del agente. A la derecha se presenta un corte histológico de un paciente con esporotricosis con las levaduras características de la infección, unas alargadas (forma de cigarro) y otras redondas u ovales.

Los roedores emplean este tipo de materiales para la construcción de sus madrigueras, por ese motivo, la caza deportiva o la crianza de este tipo de animales son factores de riesgo, ya que los arañazos o mordeduras pueden inocular directamente al agente y propiciar el desarrollo de esporotricosis, como fue demostrado por Lavalle en casos de infección en niños que por dormir en petates fueron mordidos por roedores (Figura 5). Existe también un gran número de publicaciones acerca de infecciones en gatos que fueron transmitidas a personas a través de arañazos o mordeduras.

Esporotricosis por mordedura
Figura 5. Lactante menor con esporotricosis. El agente fue inoculado por mordedura de rata en la cara del paciente quien dormía a ras de suelo en un petate.
(Fotografía del Dr. Pedro Lavalle).

Basidiobolomicosis. Infección de tejido subcutáneo causada por un hongo de micelio sin septos, llamado Basidiobolus haptosporus. Este agente se ha aislado del contenido intestinal de lagartijas y otros lagartos pequeños como las iguanas y también se encuentra en el intestino de algunos anfibios como las ranas y los sapos, aunque se desconoce si en esos animales causa enfermedad o sólo se encuentra como comensal de tubo digestivo. El contacto con los animales mencionados se ha mencionado como factor predisponente para presentar esta micosis subcutánea cuya frecuencia en la población general es baja. Afecta con mayor frecuencia extremidades inferiores y predomina durante la niñez. En México, López-Martínez y cols., han publicado solo un caso en un adolescente que entre sus juegos tenía la costumbre de cazar ranas.

Lobomicosis. Infección subcutánea causada por Lacazia loboi: Este hongo ocasiona la formación de lesiones de aspecto queloideo localizadas principalmente en espalda, piernas y orejas. La patología se presenta también en algunos animales acuáticos como los delfines. Hasta el momento, no se ha logrado cultivar el agente etiológico en medios sintéticos, y tampoco se conoce su hábitat natural; sin embargo, es posible que el contacto con animales enfermos sea una fuente de infección para el humano.

Micosis sistémicas.

Histoplasmosis. Es la micosis sistémica en la que la importancia de los animales como reservorio y diseminador del agente es más notable. En América, el agente etiológico es Histoplasma capsulatum var. capsulatum, es un hongo dimórfico que se desarrolla muy bien en las cavernas (hábitat de los murciélagos), donde la humedad es elevada, con temperatura alrededor de 30şC. Además de las condiciones físicas del interior de las cavernas, las deyecciones de los quirópteros ocasionan que en el suelo se encuentren gran cantidad de compuestos nitrogenados y fosfatos, los primeros favorecen el desarrollo de Histoplasma, mientras que los fosfatos limitan el desarrollo de la biota competitiva. Ambas condiciones químicas dan como resultado un “medio selectivo natural” para H. capsulatum.
Los murciélagos sufren la infección y diseminan al agente ya que de manera habitual cubren grandes distancias para alimentarse y son mamíferos alados migratorios, por lo que esta infección, dentro de las micosis sistémicas, es la que tiene la distribución mundial más amplia.
En la naturaleza y en medios de cultivo el agente etiológico se desarrolla formando filamentos con un diámetro menor a 3 µm, macroconidios de hasta 12 µm y microconidios de 2 a 4 µm.
En el hospedero, invade macrófagos y órganos del sistema retículo-endotelial; en el citoplasma de las células se convierte en una levadura pequeña de 2 a 3 µm que da la apariencia de tener cápsula (Figura 6).
En el humano la infección puede ser asintomática si las condiciones inmunológicas son normales, pero en pacientes con inmunosupresión, después de la presentación de un foco pulmonar primario, puede ocurrir diseminación a varios órganos, entre ellos las mucosas y la piel. En estos pacientes puede ocasionar la muerte en gran número de casos. Aunque como se mencionó previamente el hongo se encuentra de manera muy abundante en cuevas, cavernas y minas abandonadas, también se aísla a partir del suelo de jardines y en construcciones semi-abandonadas, por lo que el riesgo de adquirir la enfermedad existe aún cuando no se visite el hábitat natural de los murciélagos.

Cultivo de Histoplasma capsulatum
Examen directo de Histoplasma capsulatum
Macrofago invadido por Histoplasma capsulatum

Figura 6. Izquierda: Cultivo de Histoplasma capsulatum en medio de agar dextrosa Sabouraud. Centro: examen directo del cultivo teñido con azul de algodón donde se observan los macroconidios equinulados, microconidios piriformes y filamento septado fino. Derecha: macrófago invadido por Histoplasma capsulatum.


Blastomicosis. Es otra infección sistémica, causada por un hongo dimórfico llamado Blastomyces dermatitidis. El agente se ha aislado sólo en dos ocasiones de la naturaleza, la primera vez en 1964 y la segunda en 1986; los intentos de reaislar al agente aún en las mismas zonas han sido infructuosos.
La blastomicosis se adquiere por vía respiratoria y ocasiona cuadros semejantes a la tuberculosis; en estados avanzados invade huesos o piel lampiña. Diversas publicaciones han demostrado que en las áreas endémicas, los perros presentan blastomicosis de manera natural incluso con mayor frecuencia que los humanos. En 1965, Menges y cols., estudiaron la blastomicosis humana y la blastomicosis en perros y concluyeron que no había transmisión directa entre estos dos hospederos y que la existencia de casos de animales y de humanos se debía a que comparten en mismo hábitat.

Coccidioidomicosis. Además del humano, un gran número de especies animales sufre de manera natural infección por Coccidioides immitis o C. posadasii; los afectados con mayor frecuencia incluyen caballos, perros, burros y diversos roedores; con menor frecuencia se reportan infecciones en gacelas, armadillos, changos, chimpancés, impalas. Mención aparte merecen infecciones en elefantes marinos y delfines, que teóricamente deberían estar a salvo de la enfermedad puesto que el hábitat para el desarrollo de los agentes son áreas desérticas con suelos ricos en sales de boro y con climas semidesérticos. Hasta el momento se ha sugerido que los artroconidios viajan a través del aire grandes distancias e infectan a estos animales.
No hay ninguna prueba de que naturalmente haya infección animal-humano o viceversa, sin embargo, la existencia de gran número de animales como hospederos del agente sugiere que actúan como diseminadores del agente y perpetúan su permanencia en al ambiente.

Micosis oportunistas

Criptococosis. Es una infección que se adquiere por vía respiratoria, causada por levaduras del género Cryptococcus. Las especies más frecuentes son C. neoformans y C. gattii, pero otras como C. terreus, C. laurentii o C. albidus pueden ser en algunos casos el agente etiológico (Figura 7).
Las levaduras se encuentran en el ambiente reciclando el material orgánico, pero también se desarrollan en el intestino de diversas aves como palomas, pericos o halcones, probablemente debido a la elevada temperatura corporal de las aves. El desarrollo del hongo es muy limitado y no les causa enfermedad, sin embargo las deyecciones de las aves diseminan al agente en todos los hábitats visitados por ellas.

Cultivo de Cryptococcus neoformans
Directo  de  Cryptococcus neoformans con tinta china

 

 

 Corte histopatologico con levaduras de Cryptococcus neoformans

Figura 7. Izquierda: Cultivo de Cryptococcus neoformans. Colonia con aspecto cremoso y color blanco-amarillento. Imagen central: examen directo con tinta china con cápsula evidente y gemación de las levaduras. Derecha: tejido teñido con hematoxilina-eosina
con las levaduras redondas y ovoides y las cápsulas que se manifiestan como áreas no teñidas.

La enfermedad afecta principalmente a personas con inmunosupresión muy severa, incluso puede ser causa de la muerte. La distribución amplia del agente hace prácticamente imposible evitar su contacto de manera habitual, aunque la infección se adquiere principalmente por inhalación de las levaduras que son abundantes en las excretas de las aves. Una medida útil para evitar riesgos en personas inmunosuprimidas es evitar la cría de aves como los pericos australianos o palomas, y evitar visitar esas “románticas” plazas públicas plagadas de estas aves.

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Última modificación 19 octubre 2015

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