Dr. Luis J. Méndez
Tovar
Laboratorio de Investigación Médica, Hospital
de Especialidades C.M.N. Siglo XXI.
El género Aspergillus comprende alrededor de 180 especies, son hongos filamentosos, hialinos y ubicuos. Se reproducen asexualmente por conidias que se originan de grupos de fiálides localizadas en un ensanchamiento terminal del conidióforo (vesícula) (Figura 1).
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| Figura 1. Estructuras de reproducción asexual de Aspergillus sp. Cabeza aspergilar donde se observa el conidióforo, vesículas, fiálides y cadenas de fialoconidias, estructuras todas ellas que intervienen en la reproducción asexual de los hongos de este género. |
En estos hongos se ha descubierto su fase
de reproducción sexual y se ubican dentro de la división
Ascomycota. Son organismos heterotálicos y la unión
de hifas de sexo diferente origina la formación de ascas
que contienen ascosporas, tanto las ascas como las ascosporas
están contenidas en un cuerpo fructífero que puede
ser redondo y cerrado que se conoce como cleistotecio, o bien,
puede tener forma de pera llamado peritecio (Figura 2).
Aunque conocer la forma de reproducción sexual es de
gran utilidad para estudios taxonómicos, fisiológicos
y de reproducción, las enfermedades causadas por estos
hongos se presentan cuando el hongo se reproduce asexualmente.
Los hongos de este género, tienen gran potencial biótico
y son degradadores activos del material orgánico y en
consecuencia muy útiles en la ecología del planeta.
Sin embargo, causan enfermedades en el humano y animales por
tres mecanismos diferentes:
a) Hipersensibilidad. Esta puede ser congénita y en estos
casos Aspergillus sólo actúa como lo
harían otros antígenos ambientales por ejemplo,
polvo o pólenes ocasionando desde una rinitis alérgica,
hasta un asma crónico severo, los pacientes tienen concentración
elevada de IgE. En otros casos, las personas pueden hacerse
hipersensibles a los hongos de este género, si trabajan
en sitios con altos niveles de contaminación por el agente,
como puede ocurrir en los silos donde se almacenan granos en
malas condiciones de humedad y temperatura, en estos casos se
incrementa la concentración de IgG.
b) Intoxicación por ingesta de metabolitos fúngicos
(micotoxicosis). En estos casos, substancias como las aflatoxinas
producidas durante el crecimiento de A. flavus cuando
se desarrolla abundantemente sobre alimentos, puede causar daños
a diversos órganos, aún cuando al momento de la
ingesta, el hongo ya no esté presente. Se ha demostrado
el potencial hepatotóxico y cancerígeno de muchos
metabolitos como las aflatoxinas y ocratoxinas de diversas especies
de Aspergillus; y otras como la gliotoxina en estudios de laboratorio
ha mostrado tener un efecto inmunosupresor.
c) Invasión (micosis). El sufijo “osis” se
refiere a enfermedad o invasión, como en todas las infecciones,
se substituye la última sílaba por el sufijo y
entonces cuando decimos aspergilosis nos referimos a la invasión
de tejidos y órganos por hongos de este género.
Los hongos del género Aspergillus, son capaces de invadir
porque producen diversas enzimas inducidas como lipasas o proteasas,
elastasas o DNAsas. A pesar de la diversidad de substancias
potencialmente patógenas, las infecciones humanas generalmente
requieren de factores predisponentes, entre los más importantes
tenemos los que se muestran en el cuadro 1.
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| Figura 2. Reproducción sexual y asexual de Eurotium rubrum. En este caso, las ascas y ascosporas se encuentran dentro de un cleistotecio. (Figura 278. Tomada de Herrera T, Ulloa M. El Reino de los Hongos 2ª. Edición. Fondo de Cultura Económica-UNAM. México 2003). |
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A continuación se describirán las principales formas clínicas de esta infección:
Aspergilosis pulmonar.
Aspergiloma. Con este término se refiere la formación
de una masa fúngica en los pulmones de personas que tienen
cavidades formadas previamente sin la participación de
Aspergillus. Esto es, puede tratarse de pacientes que
tiempo atrás sufrieron una tuberculosis cavitaria de
la que incluso pueden haber sanado, sin embargo, si por accidente
conidias de Aspergillus se depositan en la cavidad,
entonces el hongo formará una masa fúngica que
ocupara todo el espacio existente y posteriormente ocasionar
inflamación y erosión de las paredes de la cavidad
que se manifestaría clínicamente como hemoptisis.
En las radiografías o tomografías se observará
una masa redonda u ovoide en campos pulmonares que no presenta
niveles hidro-aéreos (Figura 3).
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| Figura 3. Aspergiloma en el área central del campo pulmonar derecho. El paciente había presentado tuberculosis 5 años antes con resolución de la infección. Dr. LJ Méndez Tovar. | Figura 4. Paciente femenina con aspergilosis pulmonar invasiva que presenta infiltrados difusos que afectan ambos campos pulmonares. Dr. LJ Méndez Tovar. |
Aspergilosis invasiva.
Se presenta en pacientes con inmunosupresión severa como
son los leucémicos, cancerosos o personas con tratamiento
esteroideo de larga duración, en estos pacientes los
macrófagos alveolares son incapaces de eliminar las conidias
que aunque en escasa cantidad habitualmente llegan a las vías
respiratorias inferiores, entonces, éstas se desarrollan
formando filamentos dentro del parénquima pulmonar provocando
múltiples focos invasivos generalmente pequeños
pero diseminados.
Los pacientes presentan sintomatología de una neumonía:
disnea, tos, hipertermia y diaforesis. En las placas de rayos
x, se observan infiltrados diseminados no característicos
(Figura 4).
Queratitis aspergilar.
Se presenta casi siempre como consecuencia de un traumatismo
ocular con material vegetal contaminado con Aspergillus.
La lesión inicialmente se manifiesta como un cuadro de
conjuntivitis que se agrava pudiendo ocasionar perforación
corneal y pérdida del ojo afectado.
Aspergilosis cutánea.
Generalmente se presenta en pacientes con quemaduras de 2º
o 3er grado en quienes el área afectada denudada, con
restos celulares y exudado rico en proteínas, carbohidratos
y lípidos se convierte en un excelente medio de cultivo
para conidias del ambiente que puedan caer y desarrollarse.
En estos pacientes el pronóstico es bueno ya que la infección
desaparece utilizando simplemente medidas higiénicas.
En algunos pacientes las infecciones cutáneas se presentan
por diseminación por vía sanguínea de infecciones
en otros sitios, en ellos, la infección generalmente
es grave y muchas veces mortal.
Sinusitis.
Se presenta en pacientes con infecciones bacterianas frecuentes,
se asocian al uso de antiinflamatorios o vasoconstrictores tópicos
o sistémicos combinados con antibacterianos de amplio
espectro. También pueden ocurrir en personas sin factor
predisponente personal, pero que habiten en áreas con
clima tropical.
La sintomatología es la de un cuadro típico de
sinusitis con hipertermia, cefalea, dolor de la cara, sensación
de pesadez de la cabeza, conjuntivitis y rinorrea. El tratamiento
en estos casos además del antimicótico puede requerir
de una limpieza quirúrgica.
En algunos pacientes hongos de este género pueden desarrollarse
formando verdaderas masas tumorales (aspergilomas) en los senos
nasales o paranasales. En estos casos ocasionan lesiones destructivas
y en las piezas quirúrgicas es posible observar los micelios
muchas veces combinados con conidias.
Otitis externa.
Generalmente hay el antecedente de uso de prótesis auditivas,
las que ocluyen al conducto auditivo externo (CAE) forman un
nicho de elevada temperatura y humedad propicio para el desarrollo
de Aspergillus spp. Los pacientes refieren hipoacusia y prurito.
La exploración clínica asistida con otoscopio
generalmente muestra el CAE revestido por una colonia del agente
causal. La eliminación de la infección puede dificultarse
si no se retira la prótesis al menos temporalmente.
Otros órganos.
Los hongos de este género tienen capacidad de invadir
cualquier órgano como: corazón, riñón,
hígado o piel. Estos pacientes generalmente presentan
una inmunosupresión severa y pueden morir a consecuencia
de la micosis.
Diagnóstico.
- Microbiológico.
Si hay exudados se debe hacer examen directo, frotis y cultivo.
El examen directo aclarado con hidróxido de potasio o
teñido con un colorante simple, en ocasiones permite
visualizar las hifas hialinas y septadas y las cabezas aspergilares
(Fig. 5a).
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| Figura 5a. Izquierda. Examen directo de aspirado bronquial en un paciente con aspergilosis pulmonar invasiva, se observan filamentos hialinos septados. Derecha. Examen directo de exudado de senos nasales de un paciente con sinusitis donde se observa restos celulares y cabezas aspergilares. Dr. LJ Méndez Tovar. |
En el frotis teñido con Gram, observamos los filamentos septados de aproximadamente 5 a 7 µm de diámetro, ramificados en ángulo de 45º. Las estructuras micóticas, generalmente se tiñen de manera irregular (Figura 5b).
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| Figura 5b. Frotis de aspirado
bronquial teñido con Gram. Se observan filamentos
septados y las ramificaciones en ángulos cercanos
a 45º que sugieren infección por Aspergillus
sp. Dr. LJ Méndez Tovar. |
Aunque los especimenes deben sembrarse en medio de agar dextrosa Sabouraud (ADS) simple y ADS con antibióticos, este género de hongos es sensible a la cicloheximida, por lo que sólo se desarrolla sobre ADS simple. El estudio macroscópico y microscópico de las colonias generalmente permite identificar a los tres principales agentes de esta infección que son: A. fumigatus, A. niger y A. flavus (Figuras 6 – 8).
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| Figura 6. Morfología de A. fumigatus. Colonia plana, de aspecto aterciopelado, de color verde olivo con la periferia con un halo claro. El estudio microscópico teñido con azul de algodón permite visualizar cabezas aspergilares con fiálides que sólo ocupan la parte superior de la vesícula, las conidias son incoloras y miden 2 a 3 µm. Dr. LJ Méndez Tovar. | |
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| Figura 7. Aspergillus flavus. El primoaislamiento (izquierda) generalmente es verde amarillento, en resiembras de cultivos puede adquirir un color biege o amarillento (centro). El estudio microscópico muestra fiálides dispuestas en toda la superficie de la vesícula del conidióforo. Dr. LJ Méndez Tovar. |
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| Figura 8. Aunque el nombre A. niger sugiere color negro por el aspecto macroscópico de las colonias, las hifas son incoloras (hialinas). El color negro se debe a las conidias en la superficie del cultivo que son oscuras y cuyo diámetro que puede ser hasta de 4 µm. La vesícula está rodeada de fiálides por lo que los contornos de la misma no se pueden observar, este color de conidias y la disposición de las fiálides en los 360º son característicos de esta especie. Dr. LJ Méndez Tovar. |
- Inmunológico.
En pacientes con inmunidad normal, o bien, pacientes alérgicos
podemos buscar anticuerpos. Existen pruebas de precipitación
en gel donde la presencia de una o más bandas de precipitación,
se consideran diagnósticas. La técnica de ELISA
es también un buen método inmunológico
para detectar anticuerpos específicos.
En los pacientes con inmunosupresión grave como los trasplantados
o los cancerosos, la posibilidad de detectar anticuerpos aún
por las técnicas más sensibles es variable, en
estos enfermos, es más factible detectar antígenos.
En Europa y EUA, se dispone de técnicas como electroforesis
en gel de poliacrilamida (SDS-PAGE) que permiten detectar un
anticuerpo de 58 kD que une concanavalina. En pacientes con
aspergilosis invasiva se detectan hasta ocho antígenos
diferentes en la orina por medio de immunoblotting.
Otro antígeno que se detecta por ELISA y que en los últimos
años ha despertado gran interés es la 1-3 glucana.
En un estudio demostró su utilidad en 37 de 41 casos
con aspergilosis comprobada y los valores estuvieron por debajo
del valor de corte en 59 pacientes con fiebre por otras causas
diferentes a la aspergilosis.
Actualmente se utiliza la prueba de aglutinación de látex
sensibilizado, que de acuerdo a diversos grupos de investigadores
tiene una sensibilidad de 68%.
- Técnicas moleculares.
Debido a la dificultad que representan detectar antígenos
o anticuerpos contra Aspergillus spp, desde 2002 se ha intentado
hacer diagnósticos molecular. En los primeros ensayos
se utilizaba la ampliación por PCR de subunidades ribosomales
altamente conservadas en hongos filamentosos, incluido el género
Aspergillus. Recientemente se ha logrado secuenciar un fragmento
de DNA de A. fumigatus de un kb, con este primer se ha logrado
detectar aspergilosis de manera temprana. Una limitante a estas
técnicas son los falsos positivos, que de acuerdo a diversas
publicaciones puede ser hasta de 25% de los casos.
Tratamiento.
Depende de la variedad clínica y de los factores predisponentes.
De manera general podemos decir lo siguiente:
Aspergilosis alérgica. Si es leve, medidas generales,
en casos severos prednisona 0.5 mg/kg/día durante dos
semanas. La misma dosis cada dos día durante 3 meses
y después iniciar dosificación reductiva .
Aspergiloma. Generalmente requiere cirugía combinada
con tratamiento antifúngico. Se puede emplear anfotericina
B o itraconazol.
En infecciones sistémicas se prefiere utilizar anfotericina
B a dosis de 0.6 a 1 mg/kg, este medicamento aunque neurotóxico,
probablemente es la mejor alternativa. Existen formas menos
tóxicas de anfotericina como la liposomal o complejos
lipídicos como el Abelcet o dispersiones coloidales con
sulfato de colesterol. No existe una dosis determinada y depende
la la terminación del tratamiento depende de la evolución
y el órgano afectado. Cuando se decida emplear itraconazol,
se inicia a dosis de 200 mg cada 8 horas durante cuatro días,
después 200 mg cada 12 horas, la duración del
tratamiento dependerá de cada caso clínico. Otro
medicamento útil es el voriconazol que se administra
a pacientes mayores de 2 años de edad en una dosis media
de 6 mg/kg/día durante 10 semanas.
En las formas cutáneas sin inmunosupresión, generalmente
el tratamiento local (limpieza y antimicóticos tópicos)
es suficiente para lograr la curación. En las otitis
externas asociadas a uso de prótesis auditivas, muchas
veces es necesario cambiar la prótesis pues las conidias
pueden localizarse en el interior del aparato y constituir un
fuente de infección.
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Última revisión: 2 de Marzo, 2010
Última modificación 31 octubre 2012
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