
¿Qué
puede ofrecer el radiodiagnóstico con cualquiera de los métodos
de imagen para detectar los problemas de nutrición?
La respuesta es: no se
necesita, excepcionalmente se recurre a la radiología diagnóstica
para la detección o para la corroboración.
Ahora bien, hay dos etapas de la vida en las que se pueden emplear estos métodos, la primera es de la infancia hasta la adolescencia para determinar el grado de osificación paulatina1,2, índice útil para conocer el crecimiento, el desarrollo y el peso esquelético. A pesar de su precisión no se ha empleado sino como investigación, en el Instituto Nacional de Pediatría2, en donde desde hace años no se ven casos de desnutrición severa y menos de Kwashiorkor, según datos actuales del Instituto3.
Para ejemplificar, en la
figura se incluye la información gráfica de los datos obtenibles
a través de la medición de la cortical del segundo metacarpiano,
determinación que continúa siendo válida, aunque no
se recurra a ella.

Otra información importante y vigente es la determinación de edad desde el primer año hasta el término del “proceso de la osificación”, por medio del estudio de los “puntos de osificación” en la mano4.
La segunda etapa de la vida es en adultos, y está de moda con la determinación del calcio en el esqueleto: BMD (Bone Mineral Density), la determinación por métodos radiológicos de la DMC (Densidad Mineral del Cuerpo), la cual tiene que ver con la osteopenia o la desmineralización paulatina, que es efecto de la edad especialmente en la mujer. Desde años atrás se ha fomentado la determinación, supuestamente para prevenir fracturas, tamizando individualmente o en grupos a mujeres sobre todo en busca de cifras bajas en el porcentilo inferior de lo que sería la cantidad de calcio esquelético correspondiente a su edad, la cual las coloca en cierto porcentaje de riesgo a consecuencia de la pérdida de calcio.
Estas determinaciones servirían para proporcionar terapéutica preventiva. Un estudio profundo de métodos, resultados, valor real clínico y conceptual se puede encontrar en Wahner HW, Fogelmax MD, Clínica Mayo5, así como en la actual y abundante bibliografía bajo el rubro de osteoporosis en el índice acumulativo de la RSNA de enero de 2000. Cabe este párrafo informativo como tema que amerita extenderse y editarse aparte para el mejor criterio de los lectores de Atención Familiar, y para no dejar el tema osteoporosis perdido en estas reflexiones que tratan sobre la ayuda que puede prestar la radiología en el estudio de la nutrición.
Eventualmente y como casos raros en la consulta podrán estudiarse o detectarse radiográficamente las deficiencias de vitaminas hidrosolubles C y B con más de seis meses de carencia, por ejemplo escorbuto6,7; la insuficiencia, por más de un año, de vitaminas liposolubles A y D (raquitismo6 y osteomalacia del adulto7); además, en los huesos puede reconocerse la desmineralización como el efecto de una mala absorción intestinal, misma que puede dar o no signos radiológicos también en el intestino delgado, ya que presenta síntomas muy diversos, complejos y no correlacionables.
Igual ocurre con el sprue, Whipple, linfosarcoma, amiloidosis y linfangiectasia intestinal, así como en otras lesiones específicas: esclerodermia7 y enteritis regional extensa.
En la desnutrición secundaria del alcohólico con cirrosis y sangrado, el estudio del esófago y del fondo gástrico pueden poner de manifiesto la presencia de várices.
Si se considera a la obesidad, que acontece como trastorno nutricional, tampoco se recurre al radiodiagnóstico para detección o estudio, aunque el corazón y el tórax presentan cambios de “interés académico”, dada la elevación del diafragma y la menor expansión pulmonar hacia abajo.
A propósito de las carencias vitamínicas se establece que tienen manifestaciones radiológicas muy características que permiten identificarlas y vigilar su tratamiento; se antojaría extender el artículo con bellas ilustraciones, pero se recomienda la consulta sobre estas entidades en textos, artículos y colecciones de casos en la radioteca del departamento de Medicina Familiar de la Facultad de Medicina, UNAM.
Referencias