Dopamina
Solución inyectable
Estimulante cardiaco, vasopresor

FORMA FARMACÉUTICA Y FORMULACIÓN:

Cada ampolleta con SOLUCIÓN INYECTABLE contiene:

Clorhidrato de dopamina..... 200 mg

Vehículo, c.b.p. 5 ml.

 

INDICACIONES TERAPÉUTICAS:

El clorhidrato de DOPAMINA está indicado para la corrección de desequilibrios hemodinámicos que se presentan en el síndrome de choque debido a infarto del miocardio, trauma, septicemia endotóxica, cirugía de corazón abierto, insuficiencia renal y descompensación cardiaca crónica, así como en la insuficiencia congestiva.

Los pacientes que, probablemente, responden de manera más adecuada al clorhidrato de DOPAMINA son aquéllos en quienes los parámetros fisiológicos como el flujo urinario, la función del miocardio y la presión sanguínea no han tenido un profundo deterioro. En los estudios multicéntricos realizados se indica que entre más corto sea el tiempo entre el inicio de los signos y síntomas, y el inicio de la terapia con corrección del volumen sanguíneo y con clorhidrato de DOPAMINA, será mejor el pronóstico. Cuando es adecuada la restauración del volumen sanguíneo con un expansor apropiado de plasma o de sangre total, se debe realizar antes de la administración del clorhidrato de DOPAMINA.

 

FARMACOCINÉTICA Y FARMACODINAMIA:

El clorhidrato de DOPAMINA es una catecolamina natural formada por la descarboxilación de la 3,4-dihidro­xifenilalanina (DOPA). Es un precursor de la norepinefrina en los nervios noradrenérgicos, y también es un neurotransmisor en ciertas áreas del sistema nervioso central, en especial en el tracto nigrostriatal, y en unos cuantos nervios simpáticos periféricos. El clorhidrato de DOPAMINA produce efectos cronotrópicos positivos e inotrópicos en el miocardio, resultando en un aumento en la velocidad y en la contractilidad cardiacas. Esto se acompaña en forma directa ejerciendo una acción ago­nista en los beta-adrenorreceptores, e indirectamente causando liberación de norepinefrina desde los sitios de almacenamiento en las terminales nerviosas simpáticas. El inicio de la acción del clorhidrato de DOPAMINA se presenta hacia los cinco minutos de la administración intravenosa, con vida media plasmática del clorhidrato de DOPAMINA de aproximadamente dos minutos. La duración de la acción es menor de diez minutos. Sin embargo, si están presentes inhibidores de la monoaminooxidasa (MAO), la duración puede aumentar hasta una hora. El fármaco se distribuye am­pliamente en el cuerpo, pero no atraviesa la barrera hematoence­fálica en una cantidad significativa. El clorhidrato de DOPAMINA se metaboliza en el hígado, riñones y plasma por la enzima MAO y la catecol-O-metiltransferasa (COMT) para formar los compuestos inactivos ácido homovanílinico (HVA) y ácido 3,4-dihidro­xifenilacético.

Casi 25% de la dosis es captada por las vesículas neurosecretoras especializadas (las terminales de los nervios adrenérgicos), en donde se hidroxila para formar norepinefrina. Se ha reportado que aproximadamente 80% del fármaco se excreta en la orina en 24 horas, principalmente como HVA y sus conjugados sulfato y glucurónido, y como ácido 3,4-dihidroxife­nilacético. Una pequeña porción se excreta sin cambio.

Los efectos predominantes del clorhidrato de DOPAMINA se relacionan con la dosis, aunque se debe considerar que la respuesta real de un paciente individual depende en gran medida de su estado clínico en el momento de la administración del fármaco. A velocidad baja de infusión (0.5-2 mcg/kg/min), el clorhidrato de DOPA­MINA causa vasodilatación que se presupone se debe a una acción agonista específica en los receptores del clorhidrato de DOPAMINA (distinta de los adreno­rreceptores alfa y beta) en los sitios renal, mesentérico, coronario y vascular in­tracerebral. En estos receptores del clorhidra­to de DOPA­MINA, el halo­peridol es un antagonista. La vasodilatación en estos lechos vasculares se acompaña por aumento en la velocidad de filtración glomerular del flujo sanguíneo renal, de la excreción de sodio y del flujo urinario. Algunas veces ocurre hipotensión. Un aumento en el gasto urinario producido por el clorhidrato de DOPAMINA usualmente no se asocia con una disminución en la osmo­lalidad de la orina.

A velocidad intermedia de infusión (2-10 mcg/kg/min), el clorhidrato de DOPAMINA actúa por estimulación de los adrenorreceptores beta1, resultando en mejoría de la contractilidad del miocardio, aumento de la velocidad SA, y aumento en la conducción de impulsos en el corazón. Si acaso, hay poca estimulación de los adrenorrecep­tores beta2 (vasodilatación periférica). El clorhidrato de DOPAMINA causa un menor aumento en el consumo de oxígeno en el miocardio que el isoproterenol, y su uso usualmente no está asociado con una taquiarritmia. Los estudios clínicos indican que usualmente el clorhidrato de DOPA­MINA aumenta la presión sistólica y el pulso sin ningún efecto o con un ligero aumento en la presión diastólica. El flujo sanguíneo hacia los lechos vasculares periféricos puede disminuir, mientras que aumenta el flujo mesentérico debido a una elevación en el gasto cardiaco. La resistencia periférica total (efectos alfa) a dosis bajas e intermedias usualmente no cambia.

A velocidad mayor de infusión (10-20 mcg/kg/min) hay cierto efecto en los alfa-adrenorreceptores, con los consecuentes efectos de vasoconstricción, y un aumento en la presión sanguínea. Los efectos vaso­constrictores se observan primero en los lechos vasculares del músculo esquelético, pero con dosis crecientes también son evidentes en los vasos renales y mesentéricos. A velocidad muy alta de infusión (por arriba de 20 mcg/kg/min) predomina la estimulación de los alfa-adreno­rreceptores, y la vasoconstricción puede comprometer la circulación en las extremidades y superar los efectos dopaminérgicos del clorhidrato de DOPAMINA, revirtiendo la dilatación renal y la natriuresis.

Perfusión deficiente de los órganos vitales: El flujo urinario parece ser uno de los mejores signos de diagnóstico, a través del cual se puede vigilar lo adecuado de la perfusión hacia los órganos vitales. Sin embargo, el médico debe observar al paciente para detectar signos de reversión de la confusión o reversión de una condición comatosa. La pérdida de la palidez, aumento en la temperatura oral, y/o lo adecuado del llenado capilar del lecho de las uñas, también se pueden usar como índices de una dosis adecuada.

Los estudios clínicos han mostrado que cuando el clorhidrato de DOPAMINA se administra antes de que el flujo urinario haya disminuido a niveles aproximadamente de 0.3 ml/minuto, el pronóstico es más favorable. Sin embargo, en varios pacientes oligúricos o anúricos, la administración de clorhidrato de DOPAMINA ha resultado en aumento en el flujo urinario; el cual, en algunos casos, alcanzó niveles normales. El clorhidrato de DOPAMINA también puede aumentar el flujo urinario en pacientes cuya formación de orina está dentro de los límites normales y, por tanto, puede ser valioso para reducir el grado de acumulación preexistente de líquidos. Se debe notar que a dosis por arriba de las óptimas para el paciente individual, el flujo urinario tiende a disminuir, requiriéndose la reducción de la dosis.

Bajo gasto cardiaco: El elevado gasto cardiaco se relaciona con el efecto inotrópico directo del clorhidrato de DOPAMINA en el miocardio. El aumento del gasto cardiaco con dosis bajas o moderadas, parece que se relaciona con un pronóstico favorable.

El aumento en el gasto cardiaco se ha asociado con resistencia vascular sistémica (RVS) estática o disminuida.

Se cree que la RVS estática o disminuida que se asocia con cambios bajos o moderados en el gasto cardiaco es un reflejo de los efectos diferenciales en los lechos vasculares específicos con resistencia aumentada en los lechos periféricos (por ejemplo, femoral), y en los lechos vasculares mesentérico y renal.

La redistribución del flujo sanguíneo se vuelve paralela con estos cambios, de modo que un incremento en el gas­to cardiaco está acompañado por un aumento en el flujo sanguíneo mesentérico y renal. En muchos casos, la fracción renal del gasto cardiaco total se ha encontrado aumentada. La elevación en el gasto cardiaco producido por el clorhidrato de DOPAMINA no se asocia con una disminución importante de la resistencia vascular sistémica, como puede ocurrir con el isoproterenol.

Hipotensión: La hipotensión debida a un inadecuado gasto cardiaco puede manejarse mediante la administración de dosis bajas a moderadas de clorhidrato de DOPAMINA, las cuales tienen poco efecto en la resistencia vascular sistémica.

Con dosis terapéuticas altas, la actividad alfa-adrenér­gica del clorhidrato de DOPAMINA se vuelve más predominante y, por tanto, puede corregir la hipotensión debida a una RVS disminuida.

Como en el caso de otros estados de descompensación circulatoria, el pronóstico es mejor en los pacientes cuya presión sanguínea y flujo urinario no han sufrido un profundo deterioro.

Es por ello que se sugiere que el médico administre clorhidrato de DOPAMINA tan pronto como se haga evidente una tendencia definitiva hacia una disminución de la presión sistólica y diastólica.

 

CONTRAINDICACIONES:

El clorhidrato de DOPAMINA no se debe usar en pacien­tes con feocromocitoma. Tampoco se debe administrar en pacientes con taquiarritmias o fibrilación ventricular sin corregir.

Algunas marcas comerciales contienen metabisulfito de sodio, un sulfito que puede causar reacciones de tipo alérgicas incluyendo síntomas anafilácticos y que amenazan la vida, o episodios asmáticos menos severos en ciertas personas susceptibles.

No se conoce la prevalencia global de sensibilidad al sulfito en la población general, probablemente es baja.

La sensibilidad al sulfito se ve más frecuentemente en pacientes asmáticos que en no asmáticos. No se debe agregar el clorhidrato de DOPAMINA a cualquier solución diluyente alcalina, ya que el fármaco se inactiva en solución alcalina.

Los pacientes que han recibido inhibidores de la MAO antes de la administración de clorhidrato de DOPAMINA requieren dosis sustancialmente menores.

 

PRECAUCIONES GENERALES:

Vigilancia: Durante la infusión del clorhidrato de DOPAMINA es necesario vigilar cuidadosamente los siguientes índices, igual que con cualquier agente adrenérgico: presión sanguínea, flujo urinario y, cuando sea posible, gasto cardiaco y presión en el extremo pulmonar.

Hipovolemia: Antes del tratamiento con clorhidrato de DOPAMINA se debe corregir totalmente la hipovolemia; si es posible, ya sea con sangre o plasma total, según se indique.

La vigilancia de la presión venosa central, o de la presión de llenado del ventrículo izquierdo, puede ser útil para detectar y tratar la hipovolemia.

Hipoxia, hipercapnia, acidosis: Estas condiciones que también pueden reducir la efectividad y/o aumentar la incidencia de efectos adversos del clorhidrato de DOPA­MINA, se deben identificar y corregir antes de la administración de clorhidrato de DOPAMINA o conjuntamente.

Presión de pulso disminuido: Si se observa un aumento desproporcionado en la presión sanguínea diastólica y una disminución marcada en la presión del pulso en pacientes que reciben clorhidrato de DOPAMINA, se debe reducir la velocidad de infusión y vigilar en forma cuidadosa al paciente para detectar evidencia futura de actividad vaso­constrictora predominante, a menos que se desee lograr este efecto.

Arritmias ventriculares: Si se observa un número aumentado de latidos ectópicos, y si es posible, se debe disminuir la dosis.

Hipotensión: Si se presenta hipotensión con velocidades bajas de infusión se debe aumentar rápidamente la velocidad de infusión hasta que se obtenga la presión sanguínea adecuada.

Si persiste la hipotensión se debe interrumpir la administración del clorhidrato de DOPAMINA y suministrar un agente vasoconstrictor más potente como norepinefrina.

Extravasación: Siempre que sea posible, el clorhidrato de DOPAMINA debe infundirse en una vena grande, para evitar la posibilidad de extra­vasación hacia el tejido adyacente al sitio de la infusión.

La extravasación puede causar necrosis y escaras del tejido circundante. Se prefieren las grandes venas de la fosa antecubital a las venas en el dorso de la mano o del tobillo. Los sitios de infusión menos adecuados se deben usar solamente si la condición del paciente requiere atención inmediata.

El médico debe cambiar a sitios más adecuados lo más pronto posible y vigilar continuamente el sitio de infusión para confirmar que la solución fluye libremente.

Enfermedad vascular oclusiva: Los pacientes con antecedentes de enfermedad vascular oclusiva (por ejemplo, aterosclerosis, embolismo arterial, enfermedad de Raynaud, daño por frío, endar­teritis diabética, y enfermedad de Buerger) se deben vigilar en forma cuidadosa para detectar cambios en el color o temperatura de la piel de las extremidades. Si ocurre un cambio en el color o temperatura de la piel, y se piensa que es el resultado de la circulación comprometida en las extremidades, se deben evaluar los beneficios de continuar con la infusión del clorhidrato de DOPAMINA en contra del riesgo de posible necrosis.

Esta condición se puede revertir disminuyendo la velocidad de infusión o suspendiéndola.

Antídoto para la isquemia periférica: Para prevenir escaras y necrosis en sitios isquémicos, el área debe ser infiltrada lo más pronto posible con 10 a 15 ml de solución salina que contenga de 5 a 10 mg de mesilato de fentolamina, un agente bloqueador adrenérgico. Se debe usar una jeringa con una aguja hipodérmica fina, y la solución debe ser infiltrada abundantemente a través del área isquémica.

El bloqueo simpático con fentolamina causa cambios hiperémicos locales inmediatos y evidentes si el área es infiltrada en 12 horas. Por tanto, la fentolamina debe ser administrada lo más pronto posible en cuanto se observe extravasación.

Interrupción de la infusión: Cuando se suspende la infusión, puede ser necesario disminuir en forma gradual la dosis de clorhidrato de DOPAMINA mientras se expande el volumen sanguíneo con líquidos intravenosos, ya que la súbita interrupción puede resultar en una importante hipotensión.

 

RESTRICCIONES DE USO DURANTE EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA:

Categoría de riesgo C: No se han realizado estudios controlados en mujeres embarazadas.

Se recomienda no utilizar durante el embarazo y la lactancia, a menos que los beneficios potenciales superen con claridad los riesgos de administración.

 

REACCIONES SECUNDARIAS Y ADVERSAS:

Se han observado las siguientes reacciones adversas, pero no hay datos suficientes para apoyar un estimado de su frecuencia.

Sistema cardiovascular: Arritmia ventricular (con dosis muy altas), latidos ectópicos, bradicardia, angina de pecho, palpitación, anormalidades en la conducción car­diaca, ensanchamiento del complejo QRS, bradicardia, hipotensión, hipertensión, vasoconstricción.

Sistema respiratorio: Disnea.

Sistema gastrointestinal: Náusea, vómito.

Sistema metabólico/nutricional: Azoemia.

Sistema nervioso central: Cefalea, ansiedad.

Sistema dermatológico: Piloerección.

Otros: Ha ocurrido gangrena de las extremidades cuando se administraron dosis altas, durante periodos prolongados, en pacientes con insuficiencia vascular oclusiva que recibieron dosis bajas de clorhidrato de DOPAMINA.

 

INTERACCIONES MEDICAMENTOSAS Y DE OTRO GÉNERO:

Como el clorhidrato de DOPAMINA se metaboliza por medio de la monoaminooxidasa (MAO), la inhibición de esta enzima prolonga y potencia el efecto del clorhidrato de DOPAMINA. Los pacientes que han sido tratados con inhibidores de la MAO dos o tres semanas antes de la administración con clorhidrato de DOPAMINA, deben recibir dosis iniciales de este medicamento no mayores que a un décimo (1/10) de la dosis usual.

La administración conjunta del clorhidrato de DOPAMINA y agentes diuréticos puede producir un efecto aditivo o potenciador en el flujo urinario. Los antidepresivos tricí­clicos pueden potenciar la respuesta presora a los agentes adrenérgicos.

Los efectos cardiacos del clor­hidrato de DOPAMINA son antagonizados por agentes bloqueadores beta-adrenér­gicos, como propranolol y metoprolol. La vasoconstricción periférica causada por dosis altas de clorhidrato de DOPAMINA es antagonizada por agentes bloqueadores alfa-adrenérgicos. La vasodilatación renal y mesentérica indu­cida por clorhidrato de DOPAMINA no es antagonizada por los agentes bloqueadores alfa o beta-adrenérgicos.

El haloperidol parece tener fuertes propiedades antidopaminérgicas centrales. El haloperidol y fármacos del tipo de haloperidol suprimen la vasodilatación dopaminérgica renal y mesentérica inducida con velocidades bajas de infusión de clorhidrato de DOPAMINA.

Los anestésicos como el ciclopropano, o hidrocarburos halogenados aumentan la irritabilidad cardiaca autónoma, y pueden sensibilizar el miocardio a la acción de ciertas catecolaminas administradas por vía intravenosa, como el clorhidrato de DOPAMINA.

Esta interacción parece estar relacionada tanto con la actividad presora, como con las propiedades de estimulantes beta-adrenérgicos de estas catecolaminas, y puede producir arritmias ventriculares e hipertensión. Por tanto, se debe tener extrema precaución cuando se administra clorhidrato de DOPAMINA en pacientes que re­ciben ciclo­propano o anestésicos que contienen hidrocarburos halogenados. El uso concomitante de agentes vasopresores y algunos fármacos oxitócicos, puede resultar en una severa hipotensión persistente. Se ha reportado que la administración de fenitoína en pacientes que reciben clorhidrato de DOPAMINA ocasiona hipotensión y bradicardia. Si se necesita una terapia anti­convulsiva, se sugiere que en pacientes que reciben clorhidrato de DOPAMINA se usen fármacos alternativos a la fenitoína.

 

ALTERACIONES EN LOS RESULTADOS DE PRUEBAS DE LABORATORIO:

El clorhidrato de dopamina inhibe la secreción de prolactina.

 

PRECAUCIONES EN RELACIÓN CON EFECTOS DE CARCINOGÉNESIS, MUTAGÉNESIS, TERATOGÉNESIS Y SOBRE LA FERTILIDAD:

Los pacientes que no toleran otros simpaticomiméticos tampoco pueden tolerar la administración de clorhidrato de DOPAMINA. Es necesario el control riguroso de la frecuencia y ritmo cardiaco, presión arterial y velocidad de la venoclisis durante la aplicación del clorhidrato de DOPA­MINA.

Es importante estar vigilante durante el electrocardiograma. Es sumamente importante corregir la hipovolemia, en el caso de que exista, antes de iniciar el tratamiento con el clorhidrato de DOPAMINA; se debe emplear con precaución en pacientes con diabetes, hipertensión, arterios­clerosis y enfermedad de Raynaud.

La extravasación puede causar irritación severa en los tejidos adyacentes. No existen evidencias de que el clorhidrato de DOPAMINA sea carcinógeno, teratogénico ni que afecte la fertilidad.

 

DOSIS Y VÍA DE ADMINISTRACIÓN:

Este es un fármaco potente, debe ser diluido antes de administrarlo al paciente.

El clorhidrato de clorhidrato de DOPAMINA para inyección USP, se administra (solamente después de diluirlo) mediante infusión intravenosa.

No agregar clorhidrato de DOPAMINA al bicarbonato de sodio para inyección u otras soluciones I.V., alcalinas, debido a que el fármaco se inactiva en soluciones alca­linas.

Velocidad de administración: El clorhidrato de DOPA­MINA para inyección, después de la dilución, se administra por vía intravenosa mediante infusión usando un catéter o aguja I.V., adecuado. Durante la administración de clorhidrato de DOPAMINA (o cualquier medicamento potente) mediante infusión intravenosa continua, se recomienda usar un equipo de precisión para el control de volumen I.V.

Se debe calcular la dosis individual para cada paciente para lograr la respuesta hemodinámica o renal deseada con el clorhidrato de DOPAMINA.

En el cálculo para lograr el aumento deseado en la presión sanguínea sistólica, se puede exceder la dosis óptima para la respuesta renal, requirién­dose por tanto una disminución en la velocidad de la infusión una vez que se estabilice la condición hemodinámica.

Si se ha usado de manera segura la administración a velocidades mayores de 50 mcg/kg/min en estados de descompensación circulatoria avanzada. Si la expansión innecesaria de líquidos es causa de preocupación, se puede preferir ajustar la concentración del fármaco, en vez de aumentar la velocidad de flujo de una dilución menos concentrada.

Régimen sugerido:

1.  Cuando es adecuado, aumentar el volumen sanguíneo con sangre total o plasma hasta lograr una presión venosa central de 10 a 15 cm de agua o una presión en cuña de la arteria pulmonar de 14-18 mmHg.

2.  Empezar la infusión de la solución diluida con dosis de 2 a 5 mcg/kg/min de clorhidrato de DOPAMINA en pacientes con probabilidad de responder a aumentos modestos de la fuerza cardiaca y perfusión renal.

     En pacientes severamente enfermos, empezar la infusión de la solución diluida a dosis de 5 mcg/kg/min de clorhidrato de DOPAMINA, y aumentar poco a poco usando aumentos de 5 a 10 mcg/kg/min, hasta una velocidad de 20 a 50 mcg/kg/min, según se requiera. Si se requieren dosis mayores de 50 mcg/kg/min, se recomienda verificar con frecuencia el gasto urinario. Si el flujo urinario empieza a disminuir en ausencia de hipotensión, se debe considerar la reducción de la dosis de clorhidrato de DOPAMINA. En estudios multicéntricos se ha demostrado que más de 50% de los pacientes se han mantenido satisfactoriamente con dosis menores de 20 mcg/kg/min.

     En pacientes que no responden a estas dosis con presiones arteriales o flujo urinario adecuados se puede administrar aumentos adicionales de clorhidrato de DOPAMINA en un esfuerzo por producir una presión arterial y perfusión central adecuadas.

3.  El tratamiento de todos los pacientes requiere la evaluación constante de la terapia en términos de volumen sanguíneo, aumento de la contractilidad cardiaca y distribución de la perfusión periférica. Las dosis de clorhidrato de DOPAMINA se deben ajustar de acuerdo con la respuesta del paciente, con especial atención en la disminución de un flujo urinario esta­blecido, taquicardia creciente o desarrollo de nuevas disrritimias, como índices para disminuir o suspender temporalmente la dosis.

4.  Al igual que todos los fármacos potentes adminis­trados por vía intravenosa, se debe tener cuidado de controlar la velocidad de administración para evitar la administración inadvertida de un bolo de fármaco.

Dosis:

Dopa de 1 a 4 mcg/kg/min, aumenta el flujo renal.

Beta de 5 a 7 mcg/kg/min, aumenta resistencias perifé­ricas mejorando la función de la bomba.

Alfa de 8 a 12 mcg/kg/min, sirve en falla de bomba.

 

MANIFESTACIONES Y MANEJO DE LA SOBREDOSIFICACIÓN O INGESTA ACCIDENTAL:

En general, una sobredosificación produce hipertensión y disminución del flujo urinario. Debido a que una acción del clorhidrato de DOPAMINA tiene una duración muy corta, suele ser suficiente la suspensión temporal de la infusión hasta que desaparezcan estas reacciones y se estabilicen las condiciones del paciente. Si después de suspenderse la administración del medicamento no disminuye la presión arterial ni se regulariza el flujo sanguíneo, es recomendable administrar un agente bloqueador alfa-adrenérgico de corta acción como la fentolamina.

 

RECOMENDACIONES SoBRE ALMACENAMIENTO:

Consérvese a temperatura ambiente a no más de 30° C y en lugar seco.

Protéjase de la luz.

 

LEYENDAS DE PROTECCIÓN:

La vía de administración es por venoclisis lenta.

No se deje al alcance de los niños. Su venta requiere receta médica.

Este producto es de alto riesgo. Literatura exclusiva para médicos.

 

NOMBRE Y DOMICILIO DEL LABORATORIO:

Véase Presentación o Presentaciones.

PRESENTACIÓN O PRESENTACIONES:

Fuente: S.S.A. Catálogo de Medicamentos Genéricos Intercambiables para farmacias y público en general a junio de 2005.
Con el objeto de demostrar la intercambiabilidad a que se refiere el artículo 75 del reglamento de Insumos para la Salud, los medicamentos que integran el Catálogo de Medicamentos Genéricos Intercambiables han sido comparados, siguiendo los lineamientos indicados por la NOM-177SSA1-1998, contra los productos innovadores o de referencia enlistados en las págs. 31 a 39 donde usted lo podrá consultar.